En los oasis del norte chileno se desarrolla una iniciativa que busca visibilizar una tradición ancestral: el reconocimiento oficial del vino nortino. Desde Codpa hasta Matilla y San Pedro de Atacama, las comunidades indígenas han cultivado la vid durante siglos en condiciones extremas, aplicando técnicas heredadas y adaptadas al desierto.
La Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) y la Universidad de Tarapacá han impulsado acciones de investigación y apoyo para fortalecer esta práctica. En ese marco, se realizó en Matilla el Primer Encuentro de Indígenas Vitivinicultores de la Macro Zona Norte de Chile, instancia que puso especial énfasis en la necesidad de que el Estado reconozca oficialmente a las localidades nortinas como zonas productoras de vino.
Actualmente, el reconocimiento oficial de las zonas vitivinícolas se encuentra regulado por el Decreto N° 464 del Ministerio de Agricultura (1994), que establece la zonificación vitícola nacional desde la Región de Atacama hacia el sur, dejando fuera a las comunidades productoras del norte.
El encuentro contó con la participación del seremi de Agricultura, Eduardo Justo; el subdirector nacional Iquique de CONADI, Juan Pablo Pérez; el académico de la Universidad de Tarapacá, Alberto Díaz; la enóloga Victoria Contreras, además de representantes de comunidades indígenas.
El seremi de Agricultura, Eduardo Justo, señaló: “Nosotros como gobierno vamos a seguir impulsando este tipo de iniciativas primero para visibilizar que hoy en día tenemos una producción vitivinícola de calidad ancestral, vamos a seguir luchando para que esto sea reconocido a través de una ley”.
Por su parte, el alcalde de Pica, Iván Infante, destacó la dificultad de producir en el desierto: “No es fácil hacer agricultura en el desierto, es muy difícil, no es como el sur. En esta región para allá la agricultura se da sola, hay agua y de todo. Las lluvias acá cuestan, pero igual se hace, igual cuesta, pero el entusiasmo que uno coloca con el corazón… son desafíos que la agricultura se traza para poder lograrlo aquí en la región”.
El académico Alberto Díaz subrayó el valor cultural de esta producción: “Cada vez que se consume este vino el sabor está cargado de una historicidad que también le da sentido e identidad a nuestros pueblos, a los pueblos originarios, a los pueblos del desierto, pero también a una memoria que está muy, muy, muy viva”.
Finalmente, la enóloga Victoria Contreras enfatizó la necesidad de reconocimiento: “Quiero agradecer esta instancia que nos da Conadi y la Universidad de Tarapacá porque todos estos vitivinicultores tanto de Codpa, de Pica, Matilla, de San Pedro de Atacama, Toconao y Socaire nos permiten elevar la voz para decir: en el norte existimos vitivinicultores, hay historia vitivinícola y queremos que seamos zona vitivinícola, que seamos denominación de origen y que los vinos al fin puedan en una botella decir este es un vino de Pica, este es un vino de Codpa o este es un vino de San Pedro, Toconao y Socaire”.
El encuentro realizado en Matilla ratificó el compromiso de las comunidades y de las instituciones regionales para que el vino del norte obtenga reconocimiento oficial. Más allá de su dimensión productiva, constituye un patrimonio cultural que aspira a justicia y visibilidad dentro del mapa vitivinícola nacional.













