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Hoy los chilenos y chilenas vamos a las urnas. Pienso que la democracia nos brinda esta hermosa e importante responsabilidad de participar en la elección de quién será la persona que dirigirá los destinos de La Moneda. Podría ser Jeannette Jara o bien José Antonio Kast.
Ambos presidenciables se enfrentaron el domingo 16 de noviembre pasado. En esa primera vuelta ninguno obtuvo la mayoría requerida para acceder al sillón presidencial. Sin embargo, fueron los que recibieron el mayor respaldo ciudadano y, por esa misma razón, hoy vuelven a competir en esta segunda vuelta.
Creo que toda campaña electoral, por sí misma, es intensa, dura y agotadora. En este trabajo, Jara debió salir airosa de una primaria. En cambio, Kast entró —en términos futbolísticos— como en el segundo tiempo, más descansado.
Ahora estamos en el alargue y en los minutos finales del partido. La elección, a mi juicio, está abierta: cualquiera de los dos puede ser vencedor. Claro, cada uno en su interior desea que gane su preferencia, pero al final no pasa de ser una opinión subjetiva. Objetivamente, el ganador o ganadora lo sabremos al cierre de la jornada.
Lo curioso de la vida: una vez más se enfrentan un varón y una dama. Es decir, en nuestra historia republicana, por segunda vez, un hombre versus una mujer. En general, es atípico en la política. Según entiendo de filosofía, hasta Aristóteles le habría dedicado un capítulo especial, partiendo de la inteligencia y comprensión en la ciencia y esencia del gobierno.
Esta semana viajé a Santiago por fuerza mayor. No fue por motivos de salud, negocios ni laborales. Fui parte de una comitiva del Sindicato Interempresas de Zofri para buscar soluciones a problemas sociales que deben ser abordados desde el nivel central, ya que las políticas del poder se radican en la capital.
Una de estas reuniones fue con el Director Nacional del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin). Allí se revisó una normativa que dispone nuevas definiciones técnicas locales y que entraban la marcha del Comité de Vivienda de los trabajadores de Zofri, “Mar Pacífico Norte”, que agrupa a 240 familias. Es un proyecto habitacional que se viene trabajando desde 2016 con el Serviu. El problema se origina aquí en Iquique. Lo que no se resuelve en la región no puede quedar sometido a la discriminación y la injusticia.
El sindicato histórico está donando todo su patrimonio, evaluado en más de 1.100 millones de pesos, y ha pagado más de 200 millones en este proceso. El arquitecto del proyecto es el prestigioso profesional Luis Darraidou. En concreto, es un gran tema digno de ser tratado por los trabajadores de Zofri. Veremos en los próximos días si avanzamos en las soluciones o simplemente tendremos que movilizarnos.
De vuelta de Santiago me encontré con otras movilizaciones. Entre ellas, la toma de los cargadores de Zofri, que agrupados en sus sindicatos bloquearon las puertas de acceso al recinto amurallado.
Por mi parte, aclaro que los principios de solidaridad siempre estarán alineados con el bienestar de la clase trabajadora, sean nacionales o extranjeros. Sin embargo, privilegio el sentir y la identidad de mis coterráneos y compatriotas.
Otro aspecto a considerar son los derechos fundamentales del trabajador. Son normas que deben cumplirse íntegramente, más allá de quién sea el empleador en el sistema franco.
En una sociedad democrática, los actores principales del trabajo no pueden ser ignorados y el Estado debe garantizar su libertad y expresión. En el caso de los cargadores, a mi juicio, se pueden calificar como trabajadores independientes según el Código del Trabajo.
Esta es una historia que tiene al menos dos décadas. Desde los años 2000, Zofri tomó conocimiento de su organización y demandas. Pero hay que ser precisos: los cargadores no son funcionarios de Zofri. Su vínculo laboral es con los usuarios de Zofri. Por lo mismo, sus demandas deben dirigirse a ese sector.
Creo que ya han madurado, tanto dirigentes como asesores, y que corresponde avanzar hacia una organización única y superior: una Federación Sindical de Cargadores. Desde allí podrían levantar y dirigir sus demandas mediante una negociación legal con los usuarios de Zofri. En ese contexto, surge una responsabilidad solidaria contractual para Zofri S.A.
Es necesario que los dirigentes reevalúen su situación si desean marcar una nueva senda de progreso y bienestar para su sector. Hay cosas que analizar y lecciones que sacar de su andar sindical. Les guste o no, Zofri S.A. ha mantenido abiertas las puertas al diálogo y busca soluciones de fondo, lo que me parece correcto.
Los usuarios advierten demandas judiciales contra Zofri S.A. por incumplir normas contractuales con ellos, lo cual es lícito. Sin embargo, desde mi humilde opinión, es como querer apagar el fuego con bencina. Además, creo que esa batalla está perdida desde el principio.
Bien, hay más paño que cortar, pero lo dejo hasta acá. Voy a votar y no quiero hacer una fila de más de una hora.
Amigos y amigas, Chile hoy decide su destino en La Moneda. Espero que usted vote informado y que en la noche salga a celebrar. Lo mismo haré si gana mi opción.
Gracias.
Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com













