A pocos kilómetros al sur de Iquique, en lo alto del acantilado de Punta Gruesa, existe un lugar único donde la niebla que choca con el farellón costero permite que crezcan cactus y flora local. Ese espacio es hoy un Santuario de la Naturaleza, y la ONG Biotandina está trabajando para protegerlo y darlo a conocer.
Hace algunos días, la organización realizó una visita guiada para mostrar lo que allí se hace: plantar cactus para aumentar la población, instalar atrapanieblas y demarcar el área para quienes pasan por el lugar, en su mayoría deportistas.
María José Harder, directora ejecutiva de Biotandina, explicó que gracias al proyecto “Conservando y visualizando la biodiversidad del Santuario de la Naturaleza Ecosistema de Niebla Punta Gruesa”, financiado por el Gobierno Regional de Tarapacá, se han instalado letreros, entregado información y habilitado un sendero dentro del área protegida.
“Nuestro primer objetivo con este trabajo ha sido proteger este sitio, y a la vez darlo a conocer, con el único fin de que las personas que por ahí pudieran transitar, porque no es de fácil acceso, no lo dañen por desconocimiento. También pretendemos que la gente de la zona sepa que este maravilloso Santuario existe; la gente de Iquique se acuerda que hace algunos años el cerro se tiñó de verde producto de lluvias inusuales, pero desconoce que gracias a la niebla en lo alto del cerro hay flora que debemos cuidar, y que pertenece al mismo ecosistema”, señaló Harder.
El Santuario, administrado por Biotandina desde 2025, tiene una superficie de 29,4 hectáreas y alberga una de las últimas poblaciones naturales del cactus columnar Eulychnia iquiquensis, conocido como el copao de Iquique, hoy en peligro de extinción. Allí también se desarrolla una experiencia de forestación con atrapanieblas, que ha permitido introducir cerca de 300 cactus desde 2011, gracias al trabajo de la experta en flora Raquel Pinto.














