Caracas no tuvo un inicio de semana tranquilo. En la noche del lunes, vecinos del centro de la capital escucharon ráfagas de disparos cerca del Palacio de Miraflores, la casa de Gobierno. La alarma fue inmediata: comercios cerrados, gente corriendo y celulares grabando lo que parecía un nuevo episodio de tensión política.
Según la versión oficial, las fuerzas de seguridad dispararon para ahuyentar drones que sobrevolaban sin autorización la zona. El Gobierno aseguró que todo quedó bajo control y que no hubo víctimas. Pero la escena —balazos en pleno centro y drones sobre el palacio presidencial— dejó a muchos con la sensación de que la calma está lejos de volver.
El episodio ocurre apenas dos días después de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, un hecho que ya había dejado a Venezuela en máxima tensión. Con Delcy Rodríguez como presidenta interina, la pregunta que ronda en las calles es si estos disparos fueron solo un susto o la señal de que vienen días aún más agitados.













