La región ya tiene listas nuevas composiciones de cachimbo creadas por cultores y músicos locales, todo en el marco del proyecto “Revitalizando el estilo del Cachimbo, sonidos de nuestro territorio”, impulsado por Fundación Collahuasi y la Seremi de Agricultura.
En el cierre de esta iniciativa se presentaron los nuevos ritmos inspirados en Tarapacá, Mamiña y Matilla. La idea del proyecto es simple: mantener vivo el patrimonio musical del norte, crear piezas propias y asegurar que estas melodías sigan pasando de generación en generación.
Durante la ceremonia, el seremi de Agricultura, Eduardo Justo, destacó que el mundo rural también cuida y celebra sus expresiones artísticas.
“Uno de los objetivos principales de nuestro Ministerio es el desarrollo y buen vivir de nuestras comunidades rurales. El rol que juegan nuestros y nuestras agricultoras en el trabajo de la tierra no puede desligarse de sus expresiones artísticas, como la música y el baile. Con este convenio público-privado, queremos reconocer a todos quienes habitan la ruralidad, ya que es ahí donde las tradiciones se viven con mayor fuerza”, señaló.
Desde Fundación Collahuasi, la asesora Claudia Muñoz explicó que “el proyecto se enmarca en la línea de trabajo ‘Impulso Social’ de la compañía, el cual ha permitido promover las expresiones culturales e identitarias de Tarapacá, a partir de un trabajo colaborativo con la Seremi de Agricultura avalado en este convenio”.
REPERTORIO
El proceso creativo duró casi cuatro meses y contó con el apoyo de la Seremi de las Culturas y del Servicio de Patrimonio Cultural. El resultado: tres nuevas obras que se suman al repertorio del cachimbo.
En el estilo tarapaqueño fueron reconocidos Osvaldo Ticuna, nacido en Cultane en 1960, quien aprendió música gracias a un maestro boliviano y a las enseñanzas heredadas de su abuelo Teófilo Ticuna; y Esteban Murúa, motivado por sus abuelos a investigar variantes del cachimbo como el Méndez Albarracín, Ocampo Luza y Quiroga Barreda.
En el estilo mamiñano, el reconocimiento fue para Pablo Caqueo, músico desde los 14 años, y para su hija, la cultora Gabriela Caqueo, autora de la letra que rescata la identidad de Mamiña y su historia familiar. La distinción fue recibida por Antonia Veneros Caqueo, nieta de Pablo.
Finalmente, en el estilo matillano fueron destacados Jorge Moya, cultor e investigador del legado local, y Héctor Campuzano, profesor nacido en Humberstone en 1953.
Las nuevas composiciones ya se pueden escuchar en el canal de YouTube de Minagri Tarapacá y en las redes sociales de la Seremi de Agricultura: @MinagriTarapaca en Twitter e Instagram, y en facebook.com/minagriregiontarapaca.
















