J.L.
En septiembre de 1976 Chile estaba viviendo los efectos del “ajuste económico” de la dictadura, una receta para frenar la inflación que el año anterior había pasado el 300%. Los economistas que asesoraban a Pinochet aplicaron lo que llamaron “terapia de choque”, un eufemismo elegante para decir: congelar sueldos, subir tarifas de servicios públicos, devaluar la moneda y cortar subsidios, entre varias otras gracias.

En medio de ese panorama, la Polla Chilena de Beneficencia lanzó la Polla Gol, un juego de apuestas basado en los resultados del fútbol profesional chileno, prácticamente calcado de la Quiniela española. Y ahí aparece nuestro protagonista: José Cárdenas, un carpintero santiaguino que, de un día para otro, pasó de medir tablas a medir millones. Se embolsó casi 20 millones de pesos de la época, que hoy (enero de 2026) serían cerca de 900 millones.
Cárdenas se transformó en una celebridad instantánea: lo entrevistaron en Sábados Gigantes con Don Francisco, salió en los diarios más importantes de Santiago y se convirtió en “el Maestro Cárdenas”, un personaje querido y comentado. Con tanta plata, también le aparecieron amigos por montones, entre ellos un grupo de ejecutivos de la Cooperativa La Familia. Esta financiera tenía el respaldo de rostros conocidos de la televisión de esos años, como el periodista Claudio Sánchez, el tenista Patricio Cornejo y Benjamín Mackenna, líder de Los Huasos Quincheros, quienes animaban un programa en Canal 13 llamado “Fa-mi-la en familia”, auspiciado por la misma cooperativa.
La llegada del “gran inversionista” Cárdenas a La Familia fue noticia nacional. En el programa del ex canal católico, el carpintero se movía como pez en el agua. Ya no era solo un maestro de la madera: ahora era un hombre de negocios, rodeado de jóvenes gremialistas que dirigían la cooperativa.
PALMOTAZOS
Pero esas risas, abrazos y palmoteos en la espalda duraron poco. Exactamente tres meses. El 28 de diciembre de 1976, como si fuera una broma del Día de los Inocentes, la Superintendencia de Bancos intervino la Cooperativa La Familia por insolvencia. El castillo de naipes se vino abajo en un segundo. El Maestro Cárdenas quedó en la ruina, tal como había estado el día en que jugó su cartilla de la Polla Gol.
No fue el único. Unos 400 chilenos y chilenas que habían confiado en La Familia también quedaron sin un peso. Sus ahorros y las promesas de los jóvenes ejecutivos se evaporaron. En esos días, el gobierno de Pinochet endureció las reglas para crear financieras, y a comienzos de enero el interventor autorizó pagar a los estafados un monto máximo según sus depósitos: 46 mil pesos, que hoy serían unos 8 millones.
Cárdenas se sumó a la demanda de los ahorrantes, liderada por el abogado Pablo Rodríguez Grez. Pero, como suele pasar, cayó uno para salvar a los demás: Alberto Hardessen Benjerodt terminó pagando las culpas ante la justicia.
El Maestro Cárdenas perdió todo lo que había ganado en la Polla Gol. Volvió a su vida humilde, luego al anonimato… y finalmente se convirtió en leyenda.













