Redacción: LaNotaDeportiva
En una ceremonia donde la tradición coreana y la emoción familiar se fundieron en un solo abrazo, Francisco Valenzuela (18) alcanzó el grado de Cinturón Negro en Haedong Gumdo. El hito tuvo lugar en el Centro de Artes Marciales y Deportes de Contacto Norte Grande, marcando la culminación de un proceso de formación que se extendió por ocho años bajo la tutela del Maestro David Olivares Lira.
El rigor del examen: Sables, flechas y combate
Para obtener el grado de 1er Dan, Valenzuela no solo tuvo que demostrar constancia, sino superar una exhaustiva batería de pruebas técnicas que pusieron a prueba su temple. El examen incluyó demostraciones de cortes de precisión, formas coreográficas de alta complejidad, tiro con arco tradicional y un dinámico combate con sables de práctica (protegido por armadura), donde el joven atleta exhibió la agilidad y estrategia desarrolladas durante casi una década de entrenamiento.«Llevo entrenando esta disciplina aproximadamente ocho años», relató un emocionado Francisco minutos antes de enfrentar los desafíos finales. El Maestro Olivares Lira supervisó cada movimiento, validando la madurez técnica de quien hoy se convierte en un referente para los alumnos menores de la institución.
El «Grado de Dignidad» y el respaldo familiar
El momento más solemne de la jornada ocurrió tras el veredicto del jurado. Como símbolo del esfuerzo compartido, fueron sus propios padres quienes tuvieron el honor de colocarle el cinturón negro por primera vez, un gesto que provocó lágrimas entre los asistentes y cerró el ciclo de aprendizaje que inició cuando Francisco era solo un niño.
Tras la ceremonia, el nuevo cinturón negro reflexionó sobre el significado de este logro.
«Es algo referente a emociones muy complicado de describir… mucha emoción por haber terminado un camino y empezar otro nuevo: el ciclo de cinturón negro y poder tener mi grado de dignidad».
Un llamado a la perseverancia
Francisco no ocultó que el sendero hacia la maestría exige sacrificios. En sus declaraciones finales, envió un mensaje contundente a quienes buscan iniciarse en las artes marciales: «Darse la oportunidad de venir a esta escuela, de recibir grandes valores para la vida. Quizás va a ser difícil, van a haber muchas lágrimas, pero va a valer la pena».
Con este ascenso, el Centro de Artes Marciales Norte Grande reafirma su posición como semillero de deportistas de élite en Iquique, celebrando no solo un grado técnico, sino la formación de un ciudadano íntegro a través del Haedong Gumdo.













