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16

Feb

Tom Hagen en El Padrino, donde encarnó al consigliere de la familia Corleone.

Murió actor Robert Duvall, el eterno Tom Hagen y el inolvidable coronel Kilgore

AV.

El cine mundial esta triste con la partida de Robert Duvall, uno de esos actores que no necesitaban gritar para quedarse grabados en la memoria. Murió a los 95 años, en su casa de Virginia, Estados Unidos, acompañado por su familia. Se fue como actuaba: sin aspavientos, sin luces de neón, con una calma que siempre fue su marca registrada.

Duvall fue un intérprete de los que ya casi no quedan. De esos que podían sostener una escena con un parpadeo, un gesto mínimo, un silencio que decía más que un monólogo. Su carrera, que abarcó más de siete décadas, dejó personajes que hoy son parte del ADN del cine.

Para muchos será siempre Tom Hagen, el consigliere adoptado de El Padrino. Un abogado sin apellido italiano, pero con una lealtad que sostenía a los Corleone desde las sombras. Duvall construyó ahí un personaje inolvidable sin levantar la voz, puro oficio y contención.

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Coronel Bill Kilgore en Apocalypse Now (1979)

Otros lo recuerdan como el coronel Bill Kilgore en Apocalypse Now, el militar surfista que soltó una de las frases más icónicas del cine: “Me encanta el olor a napalm por la mañana”. Un personaje que, en manos de otro, habría sido una caricatura. En las de Duvall, fue una mezcla perfecta de locura, poesía y guerra.

Y están quienes lo conocieron por su trabajo más íntimo: Mac Sledge en Tender Mercies, papel que le valió el Oscar. Un hombre roto, buscando redención en un paisaje árido. Ahí Duvall no actuaba: respiraba.

Nació  en 1931 en San Diego, hijo de un almirante de la Marina, estudió actuación en Nueva York junto a Dustin Hoffman y Gene Hackman, una generación que redefinió la actuación en Estados Unidos. Su debut en cine fue como Boo Radley en Matar a un ruiseñor, un papel pequeño pero imborrable. Desde entonces, su carrera fue una clase magistral de cómo hacer mucho con poco.

Su filmografía es un mapa del cine moderno: El Padrino, Apocalypse Now, The Great Santini, The Apostle, Open Range. Siempre sólido, siempre preciso, siempre él. Nunca necesitó ser estrella; le bastaba ser actor.

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