
nmonijalba@gmail.com
Quisiera escribir sobre otros temas de la vida. Hay muchas materias que abordar. Sin embargo, no puedo pasar por alto la dinámica conflictiva y el proceso de legalización de la prórroga del Contrato de Concesión de la Zona Franca de Iquique, difundido por los actuales directivos de Zofri S.A. Como sabemos, legalmente este contrato dura hasta septiembre de 2030.
El próximo 11 de marzo, el mando de la nación estará en manos del Presidente electo, José A. Kast. Por lo mismo, será este nuevo gobierno quien dirigirá los destinos de Zofri. En los días venideros conoceremos quiénes serán los nuevos directores de la sociedad anónima. Mi pregunta va directo al meollo de la cuestión pública: ¿seguiremos con la ruleta de pagos de consuelo político o llegarán profesionales con amplio conocimiento de Zofri y, ojalá, de nuestra Región?
Más allá de la calidad profesional y humana de cada uno, lo importante es que Zofri recupere su potencial fundamental en el desarrollo de nuestra economía.
Miren ustedes: ¿se dedicará su máximo representante legal a viajar, aprobar estudios y colocar más personal de confianza en cargos directivos? ¿O aplicará una política de reingeniería que recupere el empleo industrial vinculado a la gran minería, la explotación de nuestras riquezas y el avance en servicios tecnológicos globales aprovechando al máximo las franquicias?
Los que se van no avanzaron nada en esa estrategia estructural del sistema. Se vanaglorian del balance final y del mezquino 15% que entregan a las 11 comunas de Tarapacá y Arica-Parinacota. Para conseguir nuevos resultados se necesita más que una red de economistas de primera línea: se requiere una estrategia basada en competencias científicas, rapidez y capacidad para ganar mercados cautivos. En este andar hay que correr riesgos, invertir recursos y ampliar el modelo de negocios.
Me van a perdonar la expresión, pero ¡me emputecen! aquellos que se dan por ganadores cuando lo único que aprobaron —con el voto favorable de Corfo, accionista mayoritario— era tomar conocimiento de un Plan de Inversiones por US$130 millones. Es decir, tenían la opción de aprobar o rechazar ese plan. No era conocer el Contrato de Concesión aprobado recientemente por su Directorio.
Una Junta con “gatos encerrados”. De partida, era una reunión cuestionable. Nadie puede aceptar que, a 19 días del término del mandato de Boric, se ponga en tabla un presupuesto de recursos que son de exclusiva responsabilidad del nuevo gobierno. Eso debieron hacerlo cuando asumieron la conducción de Zofri, no cuando se van. Algunos lo llaman “ley de amarre”. Para otros, como yo, un grave error que raya en las oscuridades de la alta traición.
Sobre los pormenores de la reunión extraordinaria, nadie sabe nada, porque hay que estar dentro del salón donde se efectuó la convocatoria. Increíble, pero cierto: era el único iquiqueño asistente y no había tres accionistas presentes en la sesión del martes 17 de febrero de 2026. Les cuento: se acercó a mi escritorio una de las secretarias del equipo que transmitía por internet la sesión y me preguntó si aceptaba ser uno de los firmantes del acta. Hasta hoy no he firmado nada y nadie me ha presentado un documento. Tampoco, al inicio de la reunión, se propuso a los tres firmantes del acta.
Amigos y amigas: todas las veces que me nominaron en una Junta de Accionistas para firmar el acta, siempre lo hice después de leerla, sin problemas. ¿Por qué ahora no? Aquí nace mi pregunta: ¿es serio lo que ocurrió en esta sesión extraordinaria? ¿Es legalmente cuestionable?
Cuando se trata del presente y futuro de Iquique y la Región, no se puede silenciar la injusticia del centralismo. Especialmente porque estas tierras se ganaron con sangre, dolor, valentía y heroísmo. En el Norte Grande seguimos haciendo patria; somos parte de una misma nación, bandera y república.
Desde 1879 hasta hoy sentimos el sano orgullo de haber nacido en estas tierras y formar parte de su historia: desde el glorioso combate naval del comandante Prat, los tiempos de la pampa y el salitre, Recabarren y Lafertte, la tierra de Arturo Godoy, de Raúl Choque y de La Tirana. Todos han sembrado una luz de amor y pasión por nuestra tierra. Este privilegio no se compra en un supermercado ni se obtiene por manipulación política. El desierto, nuestra costa, la precordillera y la pampa del Tamarugal, bajo un cielo que cubre a su gente como un manto sagrado, siguen siendo un bastón fundamental para el progreso de Chile.
No se puede ser obsecuente y servil a un Estado centralista. Basta de abusos y de manejar nuestros destinos desde el gran Santiago. Si el aporte de Zofri S.A. a la Región fuera, en vez del 15%, al menos un 30%, estaríamos hablando de otra cosa. Pero seguimos siendo tratados, en democracia, como una colonia del siglo XIX, dependiente del poder central.
Para qué hablar de otros asuntos, si en verdad el Presidente Boric perdió la oportunidad de regionalizar Zofri. Esa era su mayor tarea, y no la cumplió. Fracasaron rotundamente en ese objetivo superior.
Más vale reconocer un grave error que ocultarlo con maniobras administrativas y publicitarias, asumiendo acciones temerarias que agravan la situación. Si entregaran —aunque ya es tarde— más poder de Zofri a Iquique y la Región, entonces esas autoridades merecerían todas las congratulaciones de la ciudad. Propongo incluso una pequeña Goleta de Oro.
Quiero aprovechar este espacio para agradecer a todos los dirigentes y políticos que lucharon por concretar la ruta internacional Huara–Colchane. Siempre los tengo presentes en mi corazón. Ahora coloco mis manos sobre ese viejo baúl del recuerdo donde atesoro lo más valioso de mi rebelde andar social.
Gracias.
Nelson C. Mondaca Ijalba
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