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25

Feb

NMIXX: la noche en que la Quinta descubrió que también sabe hablar coreano

ALE

No sé en qué momento la Quinta Vergara se transformó en un estadio de K‑pop, pero pasó. Bastó que NMIXX apareciera en el escenario para que miles de fans —muchos con carteles, otros con pulmones de acero— empezaran a gritar como si estuvieran viendo a los Beatles versión siglo XXI. Y yo ahí, tratando de no quedar sorda y de seguirles el ritmo a seis mujeres que bailan como si tuvieran articulaciones extra.

El show partió con “TANK”, y desde ese minuto quedó claro que esto no era un número más: era una coreografía militar perfectamente sincronizada, pero con brillo y carisma. Después vino “DASH”, “Run for Roses”, “BEAT BEAT” y un par de canciones que, honestamente, no alcancé a identificar porque estaba demasiado ocupada tratando de entender cómo respiraban mientras bailaban así.

El momento más inesperado —y probablemente el más viral de la noche— fue cuando apareció Kid Voodoo. Sí, Kid Voodoo, en Viña, cantando con un grupo de K‑pop. La Quinta entró en modo terremoto. Cantaron un pedacito de “Ponte Lokita” y ahí ya no había vuelta atrás: el crossover que nadie pidió, pero que todos celebraron.

Lo que sí entendí fue su español. Perfecto. Impecable. Mejor que el de varios políticos en campaña. Cada una se presentó con una fluidez que dejó a la Quinta encantada. Y cuando dijeron “Gracias, Viña”, el público se derritió como si les hubieran declarado amor eterno.

Hubo un detalle que no pasó piola: la transmisión. Las cámaras parecían empeñadas en mostrarnos planos lejanos justo cuando las chicas hacían sus mejores movimientos. En redes sociales ya hablaban de “la coreografía fantasma”, porque nadie la alcanzaba a ver completa. Pero en la Quinta, en vivo, era otra historia: precisión quirúrgica, energía desbordada y un nivel vocal que no se perdió ni en las partes más exigentes.

El público pidió gaviotas desde la mitad del show. Y Araneda, que ya tiene el grito calibrado, no tardó en aparecer: “La Gaviota de Plata… para NMIXX.”
La Quinta explotó.

Minutos después, la historia se repitió: “La Gaviota de Oro… para NMIXX.”
Segundo estallido. Segundo agradecimiento en español perfecto. Segundo momento en que pensé: “Ya, esto es histórico”.

Antes de irse, las chicas agradecieron otra vez, saludaron a los fans coreanos que estaban siguiendo la transmisión y prometieron volver.

Así se vivió NMIXX en Viña: energía, precisión, español impecable y un público que descubrió que también puede gritar en coreano sin darse cuenta. Una noche que, sin exagerar, marcó un antes y un después en el festival.

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