La crisis entre Israel e Irán entró en una fase que ya nadie describe como “tensión regional”, sino como una guerra abierta con ramificaciones en todo Medio Oriente. Tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra cientos de objetivos iraníes, Teherán confirmó la muerte del líder supremo Alí Jameneí, un hecho que por sí solo reconfigura el mapa político del país y desata una ola de represalias.
La respuesta iraní llegó con una andanada de misiles y drones dirigida tanto a Israel como a bases estadounidenses en la región. Según reportes oficiales, se trata de una de las operaciones más grandes jamás lanzadas por las fuerzas iraníes, enmarcada en lo que llaman “Promesa Verdadera 4”. En Israel se registraron múltiples interceptaciones y explosiones, mientras Washington reconoció ataques contra instalaciones militares en al menos seis países del Golfo.
El conflicto también se extendió hacia territorios que hasta ahora se mantenían al margen. En Dubái, un dron iraní impactó directamente en el hotel Fairmont The Palm, ubicado en la exclusiva isla Palm Jumeirah. El choque provocó un incendio visible desde varios kilómetros y dejó al menos cuatro heridos, según autoridades locales. Emiratos Árabes Unidos informó que interceptó más de 137 misiles y más de 200 drones en cuestión de horas, en lo que calificó como una violación flagrante de su soberanía.
Mientras tanto, en Irán se instaló un liderazgo provisional encabezado por el presidente Masud Pezeshkian y otras autoridades del régimen, a la espera de que la Asamblea de Expertos designe a un nuevo líder supremo. La muerte de Jameneí, que llevaba casi cuatro décadas en el poder, abre un periodo de incertidumbre interna justo cuando el país enfrenta ataques externos y presión internacional.
Israel sostiene que los bombardeos contra Teherán y otras ciudades iraníes buscan neutralizar lo que describe como una amenaza existencial. Voces cercanas al aparato de seguridad israelí advierten que esta ofensiva es solo el inicio de una campaña más amplia destinada a desmantelar la capacidad militar iraní, incluidos misiles balísticos e infraestructura nuclear.
Con misiles cruzando fronteras, drones cayendo sobre hoteles y bases militares bajo fuego en varios países, la región completa se mueve en un equilibrio frágil. La pregunta ya no es si habrá una nueva escalada, sino qué tan lejos llegará y cuántos actores más terminarán involucrados.
Fuente EuroNews













