El fútbol internacional amaneció con un temblor político. El ministro de Deportes de Irán, Ahman Donyamali, aseguró este miércoles que la selección persa no participará en el Mundial 2026, torneo en el que debía jugar sus tres partidos de la fase de grupos en Estados Unidos.
“Después de que el gobierno corrupto mató a nuestro líder, no hay condiciones que nos permitan participar en el Mundial”, dijo el ministro, según medios que citan a la agencia alemana DPA, aludiendo a los ataques del 28 de febrero atribuidos a Estados Unidos e Israel, donde falleció Ali Jamenei.
El ministro agregó que, con las “acciones maliciosas” contra Irán y “dos guerras en menos de un año”, el país “definitivamente no tiene posibilidad” de competir en la Copa del Mundo.
El anuncio abrió de inmediato la puerta a especulaciones: algunos comentaristas ya plantean que, si la FIFA confirma la baja, podría abrirse un cupo para alguna selección que quedó fuera en las clasificatorias. Por ahora, eso es solo ruido de pasillo futbolero; la pelota está en la cancha de la FIFA, que no ha dicho nada oficial.













