El reciente 11 de marzo, el país vivió el traspaso de poder del Presidente Boric al nuevo Mandatario, José A. Kast. Toda la ceremonia fue impecable. Una muestra de cultura cívica impresionante. Esa es la mejor demostración de nuestra democracia. Otra cosa muy distinta es que el país tenga su mejor y real democracia.
Aquí vienen mis tormentos. Sostengo que este cambio de poder en Valparaíso nos muestra la realidad de Chile. Estas ceremonias republicanas, hasta antes del golpe del 73, se realizaban en Santiago, en el edificio histórico del Congreso Nacional.
El traslado de los congresistas a Valparaíso no lo pagan ellos, sino todos los chilenos y chilenas. Pero bien: habiendo otro edificio construido para los legisladores, más moderno y acorde a los tiempos, ubicado en la región aledaña a la capital, sin caer en el regionalismo, me parece razonable.
Sin embargo, el edificio histórico y emblema de nuestra República sigue funcionando en la capital, a cuadras de La Moneda. ¿No habría sido mejor, si hablamos de “emergencia”, haber programado este traspaso de mando en ese edificio del Gran Santiago? Habría sido una gran señal de austeridad y plenamente coherente con la voluntad del Presidente Kast de vivir en La Moneda.
Prosiguiendo: desde mi punto de vista, ante la idea ampliamente publicitada de que vivimos en un “estado de emergencia”, ¿no sería mejor comparar el costo de mantener la residencia en La Moneda con el de recibir una asignación para arrendar una vivienda cercana a la casa de Gobierno? Creo que el nuevo Presidente tiene el valor para caminar por Ahumada o subirse al Metro. Lo hicieron otros exmandatarios, con orgullo. Hoy lo hacen todos los chilenos que trabajan en la capital.
Si vamos a asumir que estamos en un trance de “emergencia económica”, entonces que sea parejo. Rebajar impuestos a las grandes empresas, a los ricos y a la clase media alta debería tener su correlato en medicamentos, servicios básicos, transporte y consumo de agua potable. De lo contrario, se favorece solo a la élite económica y queda claro que la “emergencia económica” la asumen las grandes mayorías.
Nada, amigos y amigas. En el traspaso de mando Chile mostró sus dos caras políticas. Uno, entrante, de terno negro con corbata y camisa blanca, cuello almidonado. El otro, saliente, también de terno negro, sin corbata, y camisa blanca.
Sin embargo, tiendo a pensar que, como representan intereses contrapuestos, ambos sectores se equivocaron al leer el respaldo popular en las urnas. Ojalá el Presidente Kast tenga en su corazón que es Presidente de todos los chilenos y chilenas. Que no se equivoque al interpretar el respaldo que recibió. Y que quienes hoy están en el Gobierno recuerden que la ciudadanía llegó al movimiento social más potente, transversal y masivo de nuestra historia reciente: el 18 de octubre de 2019, el llamado “Estallido Social”. No fue dirigido por ningún partido político ni por una organización centralizada. Eso sí, todos pusieron un granito de arena.
Yo era presidente del Sindicato Interempresas de Zofri. Recuerdo que pusimos manos a la obra y contribuimos a que, de forma pacífica, se escucharan las demandas de un Chile más justo y equitativo.
Lo que vino después, ustedes —hoy con más años en el cuerpo— pueden sacar sus propias conclusiones, lejos de los intereses políticos.
Un poco de memoria: se realizaron dos elecciones para elegir convencionales y modificar la Constitución del 80 y las reformas del Presidente Lagos. Ambas coaliciones, derecha e izquierda, ganaron en los constituyentes. Sin embargo, los dos proyectos presentados al pueblo fueron rechazados en sus respectivos plebiscitos. Es decir, sacaron cuentas alegres y se pasaron de rollos. Se equivocaron rotundamente.
Ahora deberían sacar sus mejores lecciones. El pueblo no va a aceptar que todo está malo y que hay que cambiarlo todo. En el Gobierno del expresidente Boric se hicieron cosas buenas y malas. No cumplió con todo lo prometido. La cuenta política la pagó la buena candidata del oficialismo, Jeannette Jara. Y, por último, el ganador en el norte grande fue Franco Parisi. En síntesis, no se trata de pasar la aplanadora.
A mi juicio, hay que aplicar sabiduría y ciencia antes que la fuerza de la pasión ideológica. Varias demandas sociales siguen pendientes. Otras están en proceso. Las condiciones objetivas y subjetivas para un nuevo estallido social están a la vuelta de la esquina. El alma de Chile clama por más justicia y se rebela contra la miseria y la explotación.
No soy consejero ni asesor de nadie. Tengo mi propio pensamiento libre sobre la política de nuestro país. El pueblo espera lo mejor del nuevo Gobierno y, en el norte grande, se anhela de verdad una política de descentralización. En lo personal, me gusta que los recursos del Estado se gasten eficientemente y no se aprovechen de las circunstancias de estar en el poder.
En el caso de Iquique, creo que su principal eje económico es el desarrollo de políticas portuarias y de conectividad territorial. Tenemos potencial turístico, comercial, minero y aeroportuario de primer nivel internacional. Entonces, la problemática de nuestra región y ciudad no proviene de la migración. Esta dinámica mundial, de cierto modo, se controló. No se puede ignorar ni dejar de valorar lo que el Estado ha hecho en el control fronterizo.
Hablando de esta situación: primero, hay que invertir en infraestructura en Colchane y el Complejo Fronterizo debería funcionar con todas las exigencias laborales, las 24 horas del día. No pueden existir funcionarios públicos al borde de la supervivencia, soportando la altura altiplánica y las inclemencias del tiempo. Terrible. Entonces, amigos y amigas, pongamos la casa en orden, porque nos interesa mantener el flujo turístico y comercial con Bolivia.
¿Entienden mi punto de vista? El que sabe leer, que lea. Se trata de hacer una observación estratégica fundamental. De hacer las cosas bien y lo mejor posible. Hay responsabilidades compartidas. Me parece que se pierden esfuerzos y que no todos están comprometidos en esa dirección.
Por el momento, los dejo hasta acá. Gracias por leer mi comentario.
Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com














soledad carvajal
Estimado Señor Mondaca, he leido su comentario de cambio de mando, no estoy de acuerdo con su parecer, claro que la critica debe ser respetada. Todas las demandas de octubrismo, nada se cumplieron, seguimos peor que antes. Pero se vivio un pais de miedo, de desorden, de destrozos. Aun se sigue con el miedo a las noches, ya no se puede salir por las noches como antes, los antisociales, quedaron gobernando las calles. Este Nuevo presidente, elegido por la mayoria de los Chilenos, tiene toda la mejor voluntad. Espero que, los que apoyaron al ex presidente, ahora sean dignos de esperar y no destrozar el pais y nuestros bienes en común y dejen gobernar con educación. Nosotros fuimos bien educados y no hicimos ningún desman. saluos.