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Mar

América comienza a pagar la guerra contra Irán | Por Nelson C. Mondaca I

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Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com

Hay momentos agradables para escribir. Al mismo tiempo, surgen grandes problemas que transforman por completo la vida. El destino tiene sus propios secretos y misterios. Somos humanos y no somos perfectos. Podemos hacer cosas correctas y, a la vez, cometer errores y atrocidades. Filosofar y prevenir es parte de lo maravilloso del ser humano.

Sin embargo, algunos se alejan de la sabiduría y de los dones humanitarios. La única fe que los mueve es la codicia por las riquezas terrenales y la defensa, a cualquier precio, de su poder económico. Si tienen que matar personas, no trepidan: lo hacen amparados en su transitorio poder. Una triste verdad que ha acompañado siempre la historia del mundo.

Ya llega el otoño. El cambio de clima nos traerá intensas lluvias y los consiguientes dramas sociales en diversas regiones del país. Estas inundaciones se repiten por décadas y las sufren, una y otra vez, las personas más pobres de Chile.

Cómo me gustaría ver autoridades políticas y grandes empresas transnacionales con la capacidad de adelantarse a estos graves problemas derivados de la naturaleza y del cambio climático. Que consagren recursos e inviertan en infraestructura con soluciones definitivas, no en parches publicitarios. Es decir, que se apliquen verdaderas estrategias de Estado.

A veces me confundo. No tengo todos los conocimientos sobre nuestra existencia humana. Observo, analizo y razono acerca de nuestro acontecer. Muchas personas —o casi todas— que llegan a cargos de poder parecen sufrir una especie de enfermedad cerebral. Se olvidan de sus raíces y del pueblo al cual se deben. Ponen como prioridad la defensa de los más poderosos y de ideologías partidistas ultra extremas.

Por ejemplo, no los veo alzando la voz contra la guerra y los crímenes de lesa humanidad que cometieron el señor Donald Trump y el mandatario Benjamín Netanyahu. Primero contra Gaza y ahora contra Irán. Es más, el Presidente estadounidense ha sido cuestionado por cometer actos de pedofilia, corrupción de menores, por ordenar alzas de aranceles por encima de los acuerdos comerciales y por ordenar ataques de guerra por sobre la Constitución de su propio país, propulsor del libre mercado. Los cuestionamientos y las críticas políticas se instalan en las redes sociales. Los países vecinos se sienten amenazados. América Latina sufre por su conducta endiosada en el poder bélico. El silencio político de la derecha chilena me confunde aún más. Claramente, existe un nudo cómplice en un accionar completamente reñido con el Derecho Internacional.

Lo afirma Donald Trump: “somos parte de su territorio” y, por consiguiente, le pertenecemos. Ellos dictan las políticas para nuestro continente y somos su “patio trasero”. Revive así la famosa Doctrina Monroe —“América para los americanos”, (1823)— y la supremacía de EE.UU. en la región.

Miren ustedes. Primero, en junio del año 1925, Donald Trump ataca Irán para eliminar la supuesta amenaza de fabricación de “bombas nucleares”. La versión oficial dada a conocer por EE.UU. señala que estos ataques con bombas especiales “habían conseguido sus objetivos” y dañado definitivamente los programas nucleares iraníes. Segundo: hoy, después del 28 de febrero, la realidad en Medio Oriente nos muestra otra verdad estremecedora. Junto con Benjamín Netanyahu impulsaron la matanza y asesinato de toda la cúpula del gobierno de Irán, donde murió su principal líder político y religioso. En este alevoso ataque murieron cientos de personas y niños inocentes, sentenciando la caída del régimen iraní y la toma del poder por rebeldes afines a la democracia occidental.

La situación social en Irán se manifestó con un repudio nacional por la muerte de su Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Fue reemplazado por su hijo, Mojtaba Jamenei, y ocurrió exactamente lo mismo con los altos mandos militares muertos en el ataque del 28 de febrero.

La gran pregunta que nos hacemos, a miles de kilómetros de distancia de este conflicto, es: ¿qué hace EE.UU. en ese continente asiático imponiendo su fuerza bélica para derrocar a un gobierno que controla una parte importante del consumo mundial de petróleo?

Amigos y amigas, no era el peligro de las “armas nucleares”, sino el control del paso por donde circula el 20% del mercado petrolero. En otra arista, veamos la reacción de los países de la OTAN —especialmente España— y otros como Japón y Australia, que sostienen que no intervendrán en este conflicto. A su vez, Corea del Sur, China y Rusia tampoco lo harán. Eso sí, protegerán sus buques que transportan petróleo por el estrecho de Ormuz, controlado por Irán.

Podemos ver que EE.UU. e Israel no han ganado esta guerra. Les está costando demasiado sostenerla. Tal vez la estén perdiendo. Las defensas del escudo antimisiles no pueden detener los ataques con bombas de racimo y drones enviados por Irán. Las bases militares estadounidenses ubicadas en países cercanos también han sufrido graves pérdidas. Lección histórica: no siempre los más fuertes ganan una guerra.

En una figura bíblica, podría decir que Irán representa a David, mientras Goliat sería EE.UU. e Israel.

Sostener este conflicto bélico en el Golfo traerá más pérdidas que beneficios para EE.UU. El mundo estará pendiente de que no escale a etapas más pérfidas y dolorosas. La falta de paz y de señales de diálogo hará subir los precios de los insumos básicos. La inflación provocará el colapso de gobiernos y la muerte de millones de personas por diversas razones derivadas de la guerra. Creo que el BRICS será más fuerte y que la decadencia del imperio del dólar será catastrófica. El mundo ya no dependerá del petrodólar estadounidense.

Vamos a otro punto. EE.UU. tiene a Venezuela bajo su control. Entonces, Chile podría comprar petróleo a ese país. Para nosotros sería más económico y evitaríamos afectar el Mepco para enfrentar el déficit fiscal. Seamos honestos: José A. Kast no tenía contemplado en su programa presidencial eliminar o modificar el Mepco. Pienso, sin temor a equivocarme, que si hubiera promovido tal anuncio electoral, no habría salido Presidente. Bueno, después de todo, en Chile ocurren cosas que no pasan en el mundo.

Muchas gracias.

Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com


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