En noviembre de 2022, un sector del gremio de los camioneros inició un paro que tensionó al país durante varios días. La movilización surgió por dos motivos centrales: los constantes hechos delictuales que afectaban a conductores en distintas rutas del país y el sostenido aumento en el precio de los combustibles, que golpeaba directamente los costos de operación del transporte de carga.
El movimiento no fue encabezado por las grandes confederaciones nacionales, sino por agrupaciones regionales y sectores “descolgados”. Entre los grupos que participaron estuvieron la Confederación Fuerza del Norte, liderada por Cristián Sandoval, y la Confederación de Camioneros Centro Sur, encabezada por Freddy Martínez. Ambos dirigentes terminaron firmando el acuerdo con el Gobierno para deponer la movilización.
El paro dejó repercusiones importantes: cortes parciales de rutas, retrasos en la cadena logística, problemas de abastecimiento en algunas zonas y un aumento de la presión política sobre el Ejecutivo de ese momento. La ministra del Interior informó que hubo 30 querellas, 12 formalizados y que 9 de ellos eran dirigentes vinculados a las agrupaciones movilizadas.
Aunque el conflicto se resolvió con un acuerdo, el episodio marcó un precedente: el gremio mostró su capacidad de presión y dejó instalada la discusión sobre seguridad en las carreteras y el impacto del precio del combustible en la operación del transporte de carga.













