CEGATINNI
El iquiqueño Edson Puch siempre tuvo una carrera con giros, saltos y regresos, pero hay un detalle que suele pasar piola: en México vistió la camiseta del Necaxa, el mismo club del que era hincha el recordado actor Ramón Valdés, el eterno Don Ramón de El Chavo del 8. Ese cruce entre cultura popular y fútbol sirve para abrir una historia que, en el caso de Puch, se escribió a punta de talento, velocidad y carácter.
Su camino parte en Iquique, en canchas de barrio y torneos locales donde ya mostraba esa mezcla de desparpajo y potencia que lo acompañó toda la vida. En 2006 debutó profesionalmente en Deportes Iquique, justo en tiempos en que el club peleaba por volver a Primera. Ahí se ganó el puesto, se hizo nombre y se transformó en uno de los jugadores más desequilibrantes del norte.
En 2010 dio el salto a Universidad de Chile, donde vivió su primera gran vitrina nacional. Su rendimiento lo llevó a México, primero al Pachuca y luego al Necaxa, donde terminó de consolidarse como un delantero rápido, incómodo para las defensas y con gol. En ese periodo también llegó a la selección chilena: jugó la Copa América Centenario en 2016 y fue parte del plantel que ganó el título. Su partido ante Colombia en semifinales quedó marcado por su despliegue y por la conmoción que lo obligó a salir, un episodio que él mismo recordó varias veces como uno de los momentos más duros de su carrera.
LA ‘CATO’
Después vino el regreso a Chile. Pasó por Universidad Católica, donde fue campeón y figura, y luego por Colo Colo, aunque su estadía en Macul fue breve y marcada por lesiones y diferencias internas. En 2021 volvió a Deportes Iquique, el club donde empezó todo, buscando cerrar el círculo. Jugó, aportó y también se involucró en proyectos personales y sociales en la ciudad.
Su retiro fue silencioso, sin grandes anuncios. Una decisión empujada por el desgaste físico, las lesiones acumuladas y la sensación de que ya había dado todo lo que tenía para dar. Puch se va con una trayectoria que cruzó tres países, títulos nacionales, una Copa América y el respeto de hinchas que valoraron su estilo frontal y esa forma tan suya de encarar sin pedir permiso.
Edson Puch baja el telón. Y con una anécdota que lo conecta con la cultura popular latinoamericana: en México jugó para el club que admiraba Don Ramón. Un cruce improbable, pero perfecto para contar la historia de un futbolista que nunca dejó de ser iquiqueño.













