julio 8, 2026

Ingresar

julio 8, 2026
inicionoticiasactualidadcultura popdeportesempresasopiniónpolíticatierra de campeonesalta suciedad

05

Jul

Chile puede ser más si vence sus traumas | Nelson C. Mondaca Ijalba

Acabo de ver el partido entre Argentina y Cabo Verde. Trataré de encontrar la aguja en el pajar: difícil, pero no imposible. Parto reconociendo que no soy especialista ni profesional del fútbol; apenas un aficionado. En mis años dorados lo practiqué con pasión y de manera amateur. Fueron veranos juveniles de barrio, inolvidables.

Por esas rarezas de la vida, hace unos días, frente al Casino Español, me encontré con el escritor iquiqueño Juvenal Ayala. Me habló de su iniciativa de publicar un libro sobre la historia de todos los deportistas iquiqueños que aparecieron en las portadas de la revista Estadio, medio deportivo de circulación nacional y, por lejos, el más leído de su época. Un trabajo acucioso del poeta Juvenal, radicado en nuestra ciudad. Además, cuenta con una fuente potente de información: su amor por la pesca y su librería móvil, que a veces instala en calle Uribe, junto a la Plaza Prat.

Me parece prudente recordar que Iquique tiene figuras deportivas que, más allá del marketing y el mercado, han puesto el nombre de la ciudad en lo más alto. Arturo Godoy y Estanislao Loayza siempre nos llenan de orgullo y admiración. Son ejemplos del deporte que viven en nuestra memoria, junto a los héroes del Combate Naval de 1879. Grandes para siempre.

Sobre esta base pienso el partido que dejará una huella importante en este Mundial 2026. Argentina, por su trayectoria y figuras internacionales como Leo Messi y Lautaro Núñez, es protagonista indiscutida para disputar el título. Cabo Verde, un perfecto desconocido en el ámbito futbolístico, nos sorprendió empatando los primeros 90 minutos.

Es cierto: ganó Argentina y avanzó a la siguiente ronda. Pero, a mi juicio, quien salió fortalecido fue Cabo Verde. Su arquero Vozinha se hizo famoso y viral, héroe de la jornada. El desempeño de sus jugadores frente a una potencia mundial fue admirable: jamás renunciaron a sus ilusiones. Cada balón disputado lo corrieron sin miedo, y se atrevieron a someter a los argentinos en su propio arco para defender su polémico triunfo. Con esa entrega, corazón y coraje, fueron los grandes ganadores del encuentro.

Para Argentina, como decimos en Chile, era “pan comido”. David contra Goliat. Y terminaron pidiendo la hora. El triunfo moral fue de Cabo Verde: pusieron a su desconocido país en la cúspide mundialista y lo sacaron del anonimato geográfico. En redes circulan versiones de su épica derrota. En la cancha son 11 contra 11; nada está dicho hasta el pitazo final. Algunas selecciones han ganado en los alargues. Increíble: Alemania eliminada y Cabo Verde vendiendo cara su derrota.

En Chile deberíamos sacar lecciones para no quedar nuevamente fuera del próximo torneo internacional. Se deben apresurar los pasos para definir al entrenador y su equipo técnico; de lo contrario seguiremos de espectadores. Estar fuera de esta competencia por 12 años ya es suficiente castigo. Habla mal de nuestra dirigencia y amerita medidas urgentes.

Doy vuelta la página. Las últimas cifras económicas y del empleo son señales que, lejos de ser optimistas, nos acercan a tiempos peores. Hay que actuar con prudencia, responsabilidad y unidad. Difícil, pero no imposible. Los sectores políticos extremos, sean del color que sean, en mi humilde parecer no encajan en este momento y pueden buscar legítimamente sus propios destinos. Chile necesita unidad. Quienes piensen distinto pueden actuar conforme a su libre albedrío. Las señales de transitar por esta vía vienen desde la derecha y la izquierda en el Congreso. Tender la alfombra del diálogo abre espacios hacia el entendimiento. En ese entendimiento encontraremos la grandeza política de nuestra nación. Mantener posturas intransigentes, cerradas e ideologizadas profundiza antagonismos y construye caos social.

Hay que ser pragmáticos, realistas y corresponder a los enormes desafíos que nos plantea la realidad. A veces las discusiones se tornarán difíciles, estresantes y caerán en punto muerto. Pero llegará el regalo del diálogo: veremos cómo se despejan los nudos y asoman los acuerdos. Eso ocurre cuando amamos a nuestra gente y a nuestra patria. ¿Estoy muy equivocado?

Chile puede más, pero con los pies en la tierra. Objetivamente, uno tiene más razón que otro. Así es la vida. Luchamos contra la adversidad y el tiempo. Nos frenamos, buscamos responsables y volvemos a las viejas trincheras del pasado político. Es decir, regresamos a los traumas que nos han mantenido en el subdesarrollo. Perdemos tiempo valioso en asuntos que, siendo importantes, no son los fundamentales para avanzar hacia un mayor bienestar y felicidad.

Nuestro pueblo requiere que los políticos encuentren soluciones de fondo y estructurales para nuestra economía. Sabemos que hay intereses y poder en juego. El actual modelo económico está agotado. El mundo cambió. Se reordena bajo el avance de la tecnología y la ciencia, donde China encabeza estas directrices. Dejemos de autoengañarnos: Chile no avanzará hacia el desarrollo si no vence sus traumas del pasado. Los laberintos de la corrupción, la violencia criminal organizada y el avance del narcotráfico hacen imperioso retomar la senda del crecimiento. ¿Cómo se hace? La respuesta la construimos entre todos. Gracias.

Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com

Comentarios

Deja el primer comentario

ingreso de usuario

Google reCaptcha: Clave de sitio no válida.