Su origen, vaya paradoja, nace con la Constitución del 80 del dictador Pinochet.
Cada cambio de mando desde el año 1990 en adelante, es decir, los últimos 28 años de democracia chilensis, se efectúan el día 11 de marzo, no importando si cae incluso un domingo.
Esto tiene su razón de ser con la fecha en que entra en vigencia la Constitución de 1980, precisamente el 11 de marzo de 1981. Además, los nuevos parlamentarios se constituirán el mismo día pero antes del cambio de mando presidencial.
Esto es porque es el Congreso en pleno quien realiza la investidura del Presidente electo, desde 1826, ya que el Congreso es el representante de la Nación y ésta confiere el nombramiento. A esto se suma que en el plebiscito del 11 de septiembre de 1980, donde se aprobó la Constitución, se estableció que el dictador Augusto Pinochet sería jefe de Estado por un período de ocho años, asumiendo seis meses después, es decir, el 11 de marzo de 1981. Ese lapso, por lo tanto, terminaría el 11 de marzo de 1989, pero se extendió un año más para establecer una transición dada por las elecciones convocadas tras el triunfo del NO en 1988. De este modo Patricio Aylwin asumió el 11 de marzo de 1990 y se selló el retorno a la democracia.













