Me parece inútil desperdiciar el tiempo dando una opinión sobre lo que está sucediendo en nuestro país cuando preferimos no mirar lo que está pasando en el Medio Oriente. Es más cómodo mirar para el lado y hacernos los ciegos. El conflicto bélico en esta zona territorial nos tiene al borde de un verdadero apocalipsis mundial.
Hay cosas muy graves que han empezado a suceder con Israel y su aliado, EE.UU. En esta oportunidad pongo este orden de países por la simple razón del exterminio ejecutado en Gaza. Terrible, inaudito y atroz. No se puede bombardear civiles, matar niños y arrasar con la vida de miles de personas. Este no es un pueblo que esté desarrollando “bomba nuclear”. No se puede exterminar a una nación por asuntos netamente políticos y religiosos. Si se quiere combatir el “terrorismo”, no se puede pasar por alto las leyes del derecho internacional.
Para mí, es inadmisible que un pueblo que se dice heredero del pueblo de Dios asesine, a diestra y siniestra, a otros seres humanos. ¡No y no! No acepto por ningún motivo las publicaciones oficiales donde tratan de justificar lo injustificable. Propaganda engañosa, muy opuesta a la verdadera fe cristiana y a la racionalidad humana.
Las imágenes de poblaciones y ciudades destruidas, de gente buscando entre los escombros a sus seres amados, a su familia, me hacen sentir en lo más profundo de mi alma que el “nazismo” sigue tan vivo como lo fue en el siglo pasado con Hitler y el exterminio de seres humanos. Aquí, Benjamín Netanyahu es el responsable de todos estos crímenes de guerra.
Sin embargo, en esta horrorosa aventura bélica del siglo XXI, el patrocinador y cómplice —no solamente de ideas genocidas— ha sido lamentablemente el actual presidente de EE.UU., Donald Trump. Una persona de la tercera edad, multimillonario y con graves problemas de salud mental, que constituye un verdadero peligro para la existencia humana mundial. Por favor, ¿hasta cuándo el digno pueblo norteamericano y sus principales poderes del Estado lo siguen apoyando en esta línea de autoridad? Llegó la hora de quitarle el poder. Basta, señor Donald Trump, llegó la hora de su reemplazo.
El presidente Donald Trump perdió toda credibilidad. Su palabra sobre la paz en Irán solamente sirve para calmar la bolsa de valores y al mercado. En una declaración afirma una cosa y, a la vez, está realizando otra muy distinta. Lo cierto es que ha ordenado contra Irán un ataque con todo el rigor que le permite el poderío bélico aéreo, naval y terrestre. Mientras Israel, utilizando sus servicios de inteligencia con drones y misiles, intensifica estos ataques y continúa bombardeando Gaza; prohíbe la ayuda humanitaria, no permite tomar agua, menos energía y recibir alimentos. Me pregunto: ¿qué es esto? ¿Dónde están las bendiciones de Dios? ¿Qué hace la ONU, aparte de condenar estos crímenes masivos?
Irán les ha respondido con fuerza bélica de última generación. Informaciones de fuentes alternativas afirman que fueron destruidas 11 bases militares de EE.UU., y que sus defensas aéreas han derribado drones, aviones y paralizado portaaviones. El paso de Ormuz lo tienen totalmente controlado. Esto hace pensar que esta guerra tiene para largo tiempo. Lamentablemente, seguirán quitándose vidas. Hay que ser muy ingenuo para pensar que Irán no estaba preparado para esta guerra. Se prepararon muy bien por largas cuatro décadas. Desarrollaron toda una industria bélica de bajo costo, eficaz y sostenible, con aliados estratégicos como China, Rusia y algunos países vecinos.
El escenario bélico ya está desatado. No hay vuelta atrás. EE.UU. e Israel atacan y son atacados por Irán. Por lo cual, el precio del barril de petróleo seguirá en alza. Como todos sabemos, por el paso de Ormuz transita el 20% del comercio del crudo y sus derivados. Israel no cesa en su intención expansiva y de dominio del Medio Oriente. EE.UU. no quiere dar una verdadera tregua de paz; las condiciones políticas en que se presenta son desfavorables a la hegemonía que ha ejercido desde el comienzo de la Guerra Fría hasta estos momentos.
Lo cierto es que hoy el escenario es otro, con países que han construido alianzas estratégicas geopolíticas fundamentales para el libre comercio, levantando nuevas fuerzas políticas en la creación de un nuevo orden mundial, más allá del poder del petrodólar. Un escenario donde China y Rusia juegan un rol clave y de primer orden, junto a Brasil y México, en los BRICS.
Objetivamente, esa es la realidad. Por tal razón, Donald Trump fue a China junto a la delegación de empresarios más prominentes de EE.UU. Fueron recibidos con todos los honores del caso. Se hicieron compromisos que algún día conoceremos en todos sus detalles. Por el momento, hagamos especulación y reafirmemos los argumentos de sus discursos. Nos basta para tener muy claro el actuar de cada mandatario en lo que es el presente en el Medio Oriente. Sigo las noticias no solamente oficiales de Occidente, sino también de medios alternativos y de expertos de EE.UU., entre otros académicos especializados en materias bélicas y derechos internacionales. Así, tengo una opinión objetiva y crítica de los acontecimientos en esta guerra del Medio Oriente.
Simplificando: EE.UU. defiende su existencia de dominio “unipolar”, manteniendo la hegemonía del dólar y la eliminación de Palestina —Gaza—, donde Israel sea la nación dominante del control de la riqueza del petróleo en el Medio Oriente. Mientras tanto, Occidente y todo el continente sudamericano, en forma directa, siguen siendo su “patio trasero”. No pueden ser soberanos ni dirigir sus propios destinos; de lo contrario, sufren las consecuencias de sanciones económicas y comerciales infernales.
Bajo este serio conflicto mundial, me apartaré de otros acontecimientos también graves, como la incursión de la OTAN en la guerra entre Ucrania y Rusia. Ahora quiero terminar con pensamientos sobre nuestro país, Chile. La primera Cuenta Pública del presidente Kast me deja reflexiones y puntos de debate. Los dejaré para la próxima semana.
Muchas gracias.
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