El geógrafo Marcelo Lagos volvió a aparecer en Chilevisión tras el sismo 6,9 que remeció el norte, pero lo primero es aclararlo sin rodeos: no anunció ningún gran terremoto. Lo que hizo fue lo que lleva años repitiendo, con datos y sin alarmismo: identificar las zonas donde la ciencia observa mayor acumulación de energía y recordar que “no se pueden predecir terremotos”, pero sí reconocer los sectores donde la historia sísmica muestra mayor riesgo.
Lagos explicó que el movimiento en Calama fue un sismo intraplaca, “rápido, súbito e intenso”, y que la pregunta no es cuándo será el próximo gran evento, sino dónde están los segmentos más cargados. Ahí mencionó dos: Iquique–Mejillones y la costa de Atacama, zonas que llevan décadas acumulando energía. Nada nuevo para quienes vivimos en el norte, pero sí un recordatorio útil.
Lo que sí llamó la atención fue otra cosa: el tratamiento mediático. Un sismo 6,9 en el norte, con réplicas y preocupación local, pasó casi como nota de relleno en la televisión nacional. Si el mismo movimiento hubiera sido en Santiago, habría sido cadena nacional, paneles especiales, expertos en pantalla y móviles en cada esquina. Pero como fue en el norte, quedó reducido a un par de minutos y a titulares tibios.
Lagos lo dijo con claridad: “No es asustar… es historia, es dato científico, medición, son cálculos”. Y justamente por eso el mensaje central no es el morbo del “gran sismo”, sino la preparación permanente. En el norte sabemos que la tierra se mueve y que la prevención no se activa solo cuando la TV decide que vale la pena.
Mientras tanto, el 6,9 quedó como otro recordatorio de que la sismología no depende del rating, aunque a veces lo parezca.













