
Cerca de las 8:00 a.m. la ciudad de Antofagasta comenzó a ser sitiada por tropas del Ejército y la Fuerza Aérea. Posteriormente se sumó Carabineros, que comenzaron a actuar en abierta rebeldía contra el Presidente constitucional Salvador Allende Gossens y las autoridades de la provincia.
Tropas del Regimiento Esmeralda Motorizado de Infantería acordonaron el camino a la industria de cemento Inacesa, situada al Sur a 20 minutos de Antofagasta en el lugar llamado La Negra. Las fuerzas militares tomaron posición del polvorín, que está camino a Inacesa en la entrada de la carretera Sur. La industria estaba en plena actividad y debió suspender sus actividades frente a la magnitud de los acontecimientos que se avecinaban.
Los dirigentes sindicales de esa Planta, que el 29 de junio de 1973, se movilizaron para defender el gobierno popular, junto a todos los obreros de esa empresa del área social. Nada pudieron hacer esa mañana. El Ejército rodeo el lugar, que un día antes fue allanado por las FF.AA. Los obreros de esa industria quedaron aislados y cualquier brote de resistencia al golpe, habría resultado en una masacre. El aislamiento de la industria facilita un ataque por aire o tierra.
La Fuerza Aérea tomó posición del Aeropuerto comercial, llamado hoy Andrés Sabella. También se apoderaron de Radio Coloso, propiedad del Partido Comunista de Chile, y todos los lugares con combustible cercanos a Cerro Moreno.
Las tropas del Ejército, cerca de las 9:00 A.M. se dirigieron a la Intendencia de Antofagasta para detener a las autoridades provinciales y esperar ordenes de la Junta Militar, que se apoderaba del gobierno de la manera más sangrienta. En los cuarteles y comisarías se registraron algunos enfrentamientos en la media noche del 11 de septiembre de 1973.
El carabinero Guillermo Schmidt Godoy de la Cuarta Comisaría de Antofagasta se enfrentó a tiros con el Comisario y Subcomisario, que se plegaron al golpe. Schmidt por su lealtad al general de Carabineros José María Sepúlveda y al Presidente de la República fue arrestado, torturado y fusilado por los golpistas de Antofagasta por respectar Constitución fue sometido a intensas torturas por el Servicio de Investigaciones de Carabineros de Chile. El carabinero Gustavo Schmidt fue fusilado el 13 de septiembre en el Patio de la Cárcel Pública de Antofagasta. La información oficial, entregada por los golpistas, indicó que un Consejo de Guerra lo condenó a la pena de muerte.

El Capellán de la Cárcel José Donoso, testigo de su muerte, señaló que nunca en su vida vio enfrentar a un hombre el pelotón de fusileros con la serenidad, que lo hizo Schmidt. El hombre tenía claro, que su acción fue en cumplimiento de las leyes de su país. Al día siguiente los medios de comunicación permitidos, por los golpistas,
difundían un bando militar, firmado por el general Joaquín Lagos Osorio, donde se anunció la “ejecución” del carabinero Gustavo Schmidt Godoy.
En Antofagasta, cerca de las 8:20 horas a.m. del 11 de septiembre de 1973, se alcanzó a escucharse las transmisiones de Radio Magallanes.
Los partidos de la Unidad Popular de Antofagasta lograron recibir algunas informaciones telefónicas sobre los hechos, que se desarrollaban en Santiago y Valparaíso. Pronto las comunicaciones fueron interrumpidas. Las FF.AA. Se apoderaron de todos los medios de comunicación de Antofagasta y transmitían bandos y marchas para atemorizar a la población civil.
La ciudad de Antofagasta recibió parte del discurso del Presidente Salvador Allende Gossens, donde indicó la gravedad del golpe. La voz del Presidente fue interrumpida en forma violenta. Allende comunicó que la traición pretendía imponer y la acción de los infantes de marina de Valparaíso, que se apoderaron a sangre y fuego del puerto principal de Chile. Dando inicio al golpe de estado. Los medios de comunicación en manos de los militares repetían en forma constante, el ultimátum, que los golpistas lanzaron al Presidente de la República.
A partir de las 9:00 a.m. del 11 de septiembre de 1973, en Antofagasta sólo se escuchaban bandos militares de los golpistas, que en forma periódica difundían. Se montó una guerra sicológica contra la población para atemorizar y desmovilizar al pueblo y sectores vacilantes de las FF.AA., que no se habían sumado a la traición.
Antofagasta comenzó a vivir desde esos instantes una de las horas más amargas de su historia. Los militares procedieron también a allanar la sede del Partido Comunista, situada en calle Covadonga y se apoderaron de la imprenta del diario El Popular, ubicada en calle Baquedano. La sede del Partido Socialista fue también allanada, cerca de las 18: horas del 11 de septiembre. Estaba situada frente al Colegio San Luis en calle Baquedano. La ocupación de la sede se inició justo con el toque de queda, y una gran cantidad de tanques se desplazaban por las calles de Antofagasta.

Libros y propaganda fueron incendiados por los militares fuera de la sede del Partido Socialista de Chile. La represión masiva se llevó a cabo durante el día. Se realizaron operaciones rastrillo en las poblaciones de la ciudad. Los pobladores eran detenidos en el Estadio Sokol. El país fue declarado en estado de guerra interna por la Junta Militar. El toque de queda comenzaba a las 18:00 horas en Antofagasta. Los bandos indicaban, que toda la ciudadanía debía permanecer en sus hogares. Los primeros operativos represivos se dirigieron hacia las poblaciones Lautaro, Venceremos y Miramar. La ciudad de Antofagasta estaba rigurosamente custodiada.
A las 10:00 a.m. del 11 de septiembre de 1973 fueron allanadas por una patrulla de carabineros el Internado Padre Hurtado de la Universidad del Norte, situado en calle Arturo Prat. Fueron ocupadas también las sedes de la Universidad del Norte la Universidad de Chile y Técnica del Estado. Los militares desataron una violenta represión contra los estudiantes universitarios. Fueron arrestados y encarcelados una gran cantidad de profesores y alumnos de estas casas de estudios.
La facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Norte se convirtió en el blanco de la represión. Las carreras más afectadas fueron sociología, economía y periodismo. Los libros considerados “subversivos” por los militares fueron retirados de las bibliotecas universitarias. La cultura, el saber humano comenzaron a sentir en todo el país la acción represiva. Miles de libros se quemaron en todo Chile. Las imágenes de soldados chilenos, destruyendo libros recorrieron el mundo y evocaron a Adolfo Hitler, cuando llegó al poder y ordenó la destrucción de libros.













