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04

Sep

4 de septiembre de 1970

[Allende en Iquique, Zegers con Baquedano, 1970]

Edgardo Barría B.*

Aún recuerdo y sigue en mi memoria el 4 de septiembre de 1970, cuando se declaró al compañero Salvador Allende Gossen, ganador de la elección presidencial.
En mi casa ubicada en la calle Ferrocarril (hoy Moisés González) con Arturo Fernández, escuchábamos ansiosos por la radio el cómputo final, cuando llega un compadre de mis padres, Alfredo Mell a felicitar a mi papá por el triunfo de Allende y toda la familia saltamos de alegría por aquella hazaña, de tener un Presidente de la República que estaba al lado de la clase obrera y de los pobres.
Con 14 años militaba desde hacía un año en las Juventudes Comunistas y salí a la calle hasta llegar a Bolívar entre Ramírez y Vivar, donde se encontraba el local de los “jóvenes cabeza” de piedra como nos decían los momios (Partido Nacional) y los zorras largas o cabezas con agua (Partido Demócrata Cristiano), donde en la calle celebramos con baile y también escuchamos el discurso del Chicho, como le decíamos cariñosamente a Salvador Allende.
El discurso de esa noche, todavía retumba en mis oídos, donde Allende nos invitaba a ser parte de su gobierno y nos abría las grandes alamedas para que los pobres fuéramos felices y fue así porque logramos tener acceso a muchas cosas que las familias pudientes solo podían tener.
Siendo joven, fui parte de los “trabajos voluntarios”, vendiendo pescado a bajo precio en las poblaciones marginales de esa época, para que la gente pudiera comer más sano, también formé parte en la entrega de terrenos (midiendo 10 por 20 metros), que eran entregados de forma gratuita a las familias que no tenían casas y eran de escasos recursos, principalmente en la población Salvador Allende (hoy Rubén Godoy).
Todos esos días que salí junto a muchos jóvenes sirviendo a los demás, a los pobres a arreglar plazas, haciendo zanjas para conectarlos al agua, alcantarillado y energía eléctrica, hasta el día de hoy lo recuerdo con emoción de trabajar de forma desinteresada por los demás, lo que me alimenta el alma, y me ayuda a seguir trabajando por los demás hasta el día de hoy, principalmente por los niños y jóvenes.
A pesar que estoy retirado de la política contingente, sigo creyendo en un mundo mejor, así como lo hicimos junto al compañero Presidente Salvador Allende Gossen, ya que hoy, la mayoría, por no decir todos trabajan en política por algo a cambio.
Gracias compañero Presidente por enseñarme a ser solidario con los demás sin mirar a quien. Gracias Salvador Allende por haber permitido ser parte de tu gobierno, aunque sea desde abajo. Gracias Dios por seguir permitiendo que siga con vida y pueda cooperar con los demás, sin pedir nada a cambio.

*Edgardo Barría, cofundador de www.elsoldeiquique.cl fallecido en octubre del 2014. Esta nota fue publicada por primera vez en el año 2010.

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