A 102 años del último requerimiento de los vallesteros de Quisma para recuperar sus aguas, sus descendientes abordaron los efectos de la expropiación sobre la agricultura, el arraigo y la continuidad de la vida comunitaria.
Las consecuencias de la expropiación de las aguas del valle de Quisma y su legado entre los descendientes fueron el eje de la actividad convocada por la Asociación Indígena Consejo Territorial Quechua-Pica. En ella, los vallesteros recordaron el 24 de octubre de 1924, fecha que reconocen como la última solicitud ante el Estado realizada por los comuneros para recuperar el recurso que sostenía la producción agrícola del sector.
Claudia Yáñez Castillo, presidenta de la asociación, situó estos acontecimientos en el contexto posterior a la guerra del Pacífico y del proceso de chilenización de la región de Tarapacá. Según explicó, la pérdida del acceso al agua de Chintaguay afectó a las familias, cuyos viñedos y árboles frutales dejaron de contar con el riego necesario para subsistir. Esta transformación obligó a sus habitantes a abandonar el valle y alteró las condiciones que habían permitido su permanencia en el territorio.
“No es una celebración, estamos recordando a nuestros antepasados. Los abuelos y abuelas terminaron abandonando por la fuerza esta tierra. La abandonan con dolor, porque perdieron sus aguas y todos los sistemas tradicionales de cultivo”, señaló Claudia Yáñez Castillo.
La reflexión también vinculó estos antecedentes con las preocupaciones actuales de la comunidad por el acceso al agua. Para la presidenta del Consejo, la disponibilidad del recurso sigue siendo una condición decisiva para habitar el desierto. “Hoy volvemos a enfrentarnos como comunidad a otra lucha por el agua. Para nosotros, en medio del desierto, el recurso hídrico es sagrado. El agua también es identidad”.
Las convocatorias comenzaron en 2024, con motivo del centenario. Sus impulsores buscan darles continuidad e incorporar a vecinos e instituciones, con especial interés en que quienes residen actualmente en el valle conozcan los procesos que marcaron su historia.
En esta actividad, también participó el Dr. Alberto Díaz Araya, de la Universidad de Tarapacá (UTA) exponiendo evidencia histórica sobre la expropiación, junto al Dr. Franco Daponte, musicólogo, y la Mg. Nicole Cortés, quienes abordaron las costumbres que se han ido perdiendo en el valle. Asimismo, Lorena de Ferrari, jefa regional del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), se refirió a la coyuntura de los derechos de los comuneros de Pica, Quisma y Matilla. El evento reunió a vallesteros y descendientes de Quisma durante este hito de memoria territorial.













