@plumaiquiqueña

Los años 40, estuvo marcada por la lluvia más grande que recuerda la ciudad de Iquique. Los techos planos cubiertos por conchuela y arena, no resistieron tremenda hecatombe de la naturaleza. Fuera de las murallas de arena, se desarrollaba la segunda Guerra mundial, el Presidente de Chile, era el radical Pedro Aguirre Cerda; le tengo un cariño especial; debido a los incontables relatos de mi octogenaria abuelita; lo describía como un tipo sencillo, amable, cercano y preocupado por la gente.
El alcalde de Iquique por ese entonces, don Eloy Ramírez Ugalde, obrero y político comunista. La playa por antonomasia, El Colorado, no se quedaban atrás, los baños La Gaviota y Bellavista. Pueblo Nuevo era el barrio más lejano; por calle Latorre y Thompson hasta lo que hoy es Pedro Prado y el Cementerio 3.
Afortunadamente, con 39.000 habitantes, y después de la terrible lluvia, se inaugura un 3 de octubre, el nuevo hospital de Iquique. La otrora calle Baquedano, antes con el nombre de Huancavelica, desemboca en el océano, dando inicio al tránsito peripatético por El Camino y la bella Plaza Slava. Que fortuna disfrutar la fontana de gansos, la abundante arbolada, similar a la que brota en los tambores de agua, un verdadero oasis en las faldas del cerro moreno.
Que dicha ver por las calles de tierra, a vendedores en carretas con burros, ofreciendo con voces estridentes la deliciosa albacora fresca, cuentan los cavanchinos y coloraínos que la cazaban fácilmente con un palo. En la orilla del litoral, grandes y chicos sacaban las machas con los pies y el Longino entraba a la Estación del Puerto (o de la Aduana). En cada esquina comercial, era común saludar a yugoslavos, chinos, ingleses e italianos.
El ocio y la extensión de aquélla época, favorecía a la clase obrera, la cual, para matar el tiempo, buscaba desplegar las capacidades en fútbol, básquetbol, atletismo, boxeo, voleibol y natación. Todos querían ser campeones, de ahí que emerge, la frase que llevamos grabada en el pecho, «Tierra de Campeones», pese a vivir en condiciones de pobreza y cesantía.
Sentimiento marcado con el bombardero de «Caleta Buena», Arturo Godoy, el cual un 9 de febrero enfrenta a Joe Louis por el título mundial, en Estados Unidos.
En 1940, competían por alcanzar las estrellas, el club Yungay, Rápido, Norteamérica, Maestranza, Unión Morro, y La Cruz, entre tantos otros. Sin embargo, no solo hombres desplegaban este potencial deportivo, las mujeres también marcaron presencia y diferencia, con notables condiciones físicas, pero sobretodo con alma, corazón y vida, por alcanzar una estrella bajo el cielo de Iquique.













