En Buenos Aires, la Confederación General del Trabajo (CGT) realizó una masiva movilización en Plaza de Mayo contra la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. La presión sindical tuvo efecto: el Senado decidió postergar el debate del proyecto hasta febrero de 2026.
La iniciativa, denominada “Ley de Modernización Laboral”, propone cambios relevantes en las condiciones de trabajo. Entre ellos:
- Ampliar la jornada laboral de 8 a 12 horas por acuerdo entre partes.
- Reducir las indemnizaciones por despido, excluyendo vacaciones, aguinaldos y premios del cálculo.
- Definir más servicios como “esenciales”, lo que limita el derecho a huelga.
- Priorizar convenios por empresa sobre convenios colectivos sectoriales.
El secretario general de la CGT, Jorge Sola, señaló: “Es un ataque a la libertad que este Gobierno tanto defiende, al único patrimonio que tiene el ser humano, que es el trabajo”. Por su parte, el gobernador bonaerense Axel Kicillof afirmó: “Esta reforma laboral no tiene un solo elemento que beneficie a los trabajadores”.
La discusión quedó suspendida hasta febrero, en un escenario donde sindicatos y Gobierno mantienen posiciones enfrentadas sobre el futuro de la legislación laboral en Argentina.













