Este domingo 26 de octubre, Argentina vuelve a las urnas. No para elegir presidente, sino para renovar parte del Congreso: 127 diputados y 24 senadores. Y aunque no se cambia al jefe de Estado, los resultados pueden dejar al presidente Javier Milei con menos poder para gobernar.
Milei, que asumió en diciembre de 2023 con un discurso ultra liberal y bastante explosivo, ha tenido problemas para que el Congreso le apruebe sus reformas. Si en estas elecciones su partido, La Libertad Avanza, no logra sumar bancas, se le va a poner cuesta arriba seguir con su plan de recortes y privatizaciones.
Además, hay ruido interno: algunos diputados se han alejado de su bloque y lo acusan de no escuchar ni negociar. Y afuera, el dólar sigue subiendo, el riesgo país también, y los mercados están con el ceño fruncido.
En resumen: estas elecciones no son para cambiar al presidente, pero sí para medirle el pulso. Si le va mal, Milei va a tener que bajar el tono y empezar a conversar más. Si le va bien, agárrense, porque va a redoblar la apuesta.













