La doctora Adriana Tapia Cifuentes llegará a la Delegación Presidencial de Tarapacá el 11 de marzo con una ventaja que pocos traen desde Santiago. No aterriza a ciegas ni viene a aprender sobre la marcha. Ya trabajó aquí, ya caminó estos pasillos, ya lidió con la realidad sanitaria y administrativa del territorio. Y eso, en una región tan particular como Tarapacá, pesa.
Médico cirujana formada en la Universidad de Concepción, 65 años, con un currículum lleno de especializaciones —magíster en Pedagogía Universitaria y diplomados en Educación en Ciencias de la Salud, Gestión Ambiental, Geriatría y Gerontología, Administración de Salud y Formación Pedagógica—, Tapia ha pasado por prácticamente todos los niveles del sistema público.

En Tarapacá fue seremi de Salud en 2010 y luego directora del Servicio de Salud Iquique entre 2010 y 2014, años intensos en los que le tocó enfrentar crisis, reordenar equipos y empujar mejoras en plena transición del sistema. Más tarde, su ruta la llevó a la Municipalidad de Pica como directora de Salud (2016–2017), donde conoció de cerca la ruralidad y sus brechas. Después asumió la dirección de Salud en la Municipalidad de Santiago (2017–2018), y más tarde la jefatura de la División de Atención Primaria de Salud (APS) del Ministerio de Salud (2018–2022), uno de los cargos más estratégicos del sector.
Fue directora de la Escuela de Medicina de la Universidad del Mar en Iquique y directora general de Campos Clínicos de la Universidad Mayor.
No es una figura desconocida para los equipos locales ni para los municipios. Tampoco para los gremios de la salud.













