Un hecho trágico sacudió este fin de semana a Australia. En plena celebración de Hanukkah, un tiroteo en Bondi Beach, Sídney, dejó al menos 12 personas fallecidas y 29 heridas, en lo que las autoridades calificaron como un ataque terrorista.
Entre las víctimas se encuentra un rabino identificado como Eli Schlanger, de 41 años, padre de cinco hijos y miembro del centro cultural Chabad de Bondi. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel confirmó además la muerte de un ciudadano israelí. Dos policías resultaron gravemente heridos y fueron operados tras recibir disparos.
La policía informó que uno de los atacantes murió en el lugar, mientras que el segundo fue detenido y permanece hospitalizado en estado crítico. En un vehículo vinculado a los agresores se halló un artefacto explosivo improvisado, lo que refuerza la tesis de un ataque planificado.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, calificó el hecho como “un ataque devastador contra judíos australianos en un día que debía ser de celebración”. El comisionado de policía de Nueva Gales del Sur lo declaró oficialmente como incidente terrorista.
Este tiroteo ya es considerado el segundo más mortal en la historia de Australia, después de la masacre de Port Arthur en 1996, y el peor ataque terrorista registrado en el país. La conmoción se extiende más allá de las fronteras australianas, con llamados internacionales a reforzar la seguridad en eventos comunitarios.













