julio 20, 2024
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03

Ene

Ballena varada en Playa de El Colorado murió a causa de enfermedad venérea

Por JUAN JOSE PODESTA

Más allá de todas las especulaciones que se elaboren, lo único que se puede afirmar a ciencia cierta es que la ballena que murió hace sólo unos días en la playa de la zona de El Colorado, tenía una muy infecciosa y aguda enfermedad venérea, que había contraído de un cachalote una noche de pasión frente a las costas de Lima, y que fue la causa de su muerte. Es decir, estaba “pingada”.

Investigadores y oceanógrafos, biólogos marinos y profesionales del ámbito, lograron establecer con precisión matemática, que el cachalote “le dio guaraca como tres días seguidos a la ballena, que una vez que zafó de la otra bestia marina, se tuvo que ir literalmente con el poto a dos aletas a otra parte, para evitar ser embestida nuevamente por el lujurioso cachalote, de nacionalidad peruana, y que tiene fama de don Juan dentro y fuera del agua. Se sabe que se lo pone a tiburones, jibias, calamares gigantes, y hasta a atunes y atunas”, precisó Rabih Chancarne, experto indio en ballenas.

Además, el profesional acotó que “también se los tira a guapas buzos peruanas, así como a los propios buzos, que si no salen rápidamente del mar, corren el riesgo de quedar hechos bolsa por el miembro del cachalote, que mide más de dos metros. De hecho, una vez el culiao me quedó mirando debajo de unos roqueríos, y me cerró el ojo. Debo decir que la pensé, pero luego de mirar su pene, se me quitaron las ganas”.

A este cachalote se le conoce como “El terror lujurioso del Pacífico”, Etjp, por sus siglas en español.

Largo y adolorido viaje

La ballena, adolorida y agónica no sólo por el huaraco de Ejtp, sino ya porque en su torrente sanguíneo llevaba la poderosa enfermedad venérea conocida como “carioca”, enfiló rumbo a aguas chilenas, donde sabía que las aguas son más calmas que frente Perú, y donde los cachalotes tienen el apéndice viril más pequeño. Este dato la alentó a venir a nuestros mares, ya que siempre una ballena corre el riesgo que un cachalote se lo ponga, literalmente, sin decir “agua va”. Y sabemos que entre más chico, menos duele, que no es lo mismo que decir que por el chico no duele,

Así fue que nuestra ballena llegó a la playa de El Colorado, para descansar y airear los pensamientos, puesto que por muy vaca que haya sido el cachalote, dejó media enamorada a la ballena. Sin embargo la “carioca” ya estaba haciendo estragos en el corpóreo del cetáceo, que veía cómo su ajetreada vida se le iba entre las aletas. Y por mucho que hayan intentado sacarla los vecinos de la zona y marinos, nuestra amiga ya se había entregado a la certeza de la pálida huesuda.

El tema es que dicen que el cachalote, prendido de la ballena, viene raudo a estas costas, y las autoridades llaman a tomar precauciones, como no chupar en la maltrecha playa citada, porque “el hueón del cachalote puede sacar la corneta del agua y metérselo cualquiera que esté a varios metros de su ubicación, incluyendo la costa”. También llamaron a no dejarse ver mucho en las goletas o botes de pesca, porque “ahí sí que cagarán todos”.

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