Después de varios años, la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) decidió no entregar un mojarse el tambembe sobre la disputa entre Chile y Bolivia por las aguas del río Silala, aludiendo a las coincidencias entre los planteamientos de ambos países.
Este fallo, en el fondo beneficia a Chile y coloca la figura política del ex presidente Evo Morales en el inicio de un linchamiento político.
En una lectura abreviada (menos mal) del fallo por parte de presidenta de la Corte Internacional de Justicia, Joan Donoghue, desestimó una serie de las pretensiones de la demanda original presentada por Chile en 2016.
Ante esta situación, se determinó que tanto Chile como Bolivia tienen derecho a un uso «razonable y equitativo» de su cauce, postura que era compartida por ambos países.













