La reciente destitución del ministro de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, ha generado desde el oficialismo polémica y se acucha de “ajuste de cuentas”.
Aprobada por el Senado con 27 votos a favor y 21 en contra, la acusación constitucional para destituir a Muñoz se basó en «notable abandono de deberes». Sin embargo, muchos ven esta decisión como una venganza política de la derecha, motivada por los fallos de Muñoz en beneficio de los derechos humanos.
La acusación presentada por la coalición de derecha Chile Vamos se centró en dos cargos principales: haber entregado información privilegiada a su hija, la jueza Graciel Muñoz, y no haber denunciado a su hija por dirigir audiencias telemáticas desde Italia durante la pandemia.
El oficialismo ha denunciado la destitución como un «ajuste de cuentas» por parte de la derecha, argumentando que los fallos de Muñoz en defensa de los derechos humanos han sido la verdadera razón detrás de su destitución. Con esta decisión, Muñoz también queda inhabilitado para ejercer cargos públicos durante cinco años.
El ministro Sergio Muñoz estuvo a cargo de varios casos emblemáticos durante su carrera en la Corte Suprema:
Caso Riggs: Muñoz lideró la investigación sobre las cuentas secretas de Augusto Pinochet en el extranjero, conocidas como el caso Riggs. Esta investigación reveló la malversación de fondos públicos por parte del dictador y sus colaboradores.
Derechos Humanos: Muñoz tuvo un rol importante en múltiples causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Pinochet. Entre estos casos, se incluye la investigación del asesinato del sindicalista Tucapel Jiménez.
Caso Isapres: En su cargo en la Tercera Sala de la Corte Suprema, Muñoz ordenó a las Instituciones de Salud Previsional (Isapres) devolver a sus afiliados los cobros excesivos que habían cursado durante años.
Caso Spiniak: Muñoz también fue clave en el esclarecimiento del caso de explotación sexual infantil protagonizado por el empresario Claudio Spiniak.













