En una jornada marcada por la emoción y la memoria, la ariqueña Clotilde Morales Matta celebró sus 100 años de vida rodeada del cariño de su familia y con un gesto simbólico de reconocimiento por parte de la ciudad: una serenata del Orfeón Municipal, que le llevó su homenaje hasta la puerta de su hogar.
La centenaria fue festejada en casa, envuelta en recuerdos y afectos. Allí, su hija Laura compartió palabras que retratan una vida de fortaleza y entrega: “Mi madre nos crió con sacrificio, fue estricta, pero gracias a ella somos una familia feliz”. Clotilde es bisnieta de un veterano de la Guerra del Pacífico y, con profundo orgullo por sus raíces, participó durante años en los desfiles del 7 de junio, manteniendo viva la memoria de quienes forjaron la historia del norte grande.
El legado de Clotilde no se limita a los relatos: también se encuentra en cada rincón de la casa que construyó con sus propias manos, en las enseñanzas transmitidas a sus hijos y en la dignidad con la que ha vivido su siglo. “Cuidar a una persona mayor es un acto de amor y paciencia”, reflexionó su hija y cuidadora, poniendo en palabras un llamado que trasciende lo íntimo: el respeto y la gratitud hacia quienes nos preceden.
La Municipalidad de Arica agradeció públicamente a doña Clotilde por ser testimonio vivo de la historia local, símbolo de perseverancia y figura querida por su comunidad. Su historia es, también, la historia de una ciudad que reconoce en sus personas mayores un pilar esencial de identidad.













