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Oct

Archivo octubre noviembre 2019

El 18-O, Nano y su tío Pancho no quemaron “medio Chile”: marchaban por dignidad

Por JCN

Se cumplen seis años desde el inicio del estallido social, cuando millones de chilenas y chilenos salieron a las calles para manifestarse contra injusticias acumuladas por décadas: el abuso de las AFP, las ISAPRES, la colusión de grandes empresas y una clase política cada vez más distante, convertida en una casta que negocia no para el bien común, sino para proteger sus propios intereses.

Hoy, sectores de la derecha y sus medios de comunicación —con la posible complicidad de algunos partidos del actual gobierno— intentan instalar un relato distinto al que realmente ocurrió en esos días. Buscan reducir el estallido a un “estallido delictual”, ignorando que fue Chile quien se levantó para exigir cambios que siguen vigentes.

En Iquique, esas jornadas marcaron a familias, estudiantes, adultos mayores y vecinos de todos los rincones. Cubrimos movilizaciones que fueron, en su mayoría, pacíficas. Sí, hubo desórdenes y desmanes, pero no fueron la esencia del movimiento.

Vi a dirigentes sociales marchando con sus hijos, como Jorge Silva Berón. A una colaboradora de este medio que participaba junto a su hija de siete años. A Alfonso Dastrés, dueño del bar Curupucho. Y entre tantos rostros, a Bernardo Petersen —“Nano”—, quien marchaba con su tío Pancho, de 90 años, en silla de ruedas. En sus carteles pedían “basta ya, por dignidad” a diputados y senadores que siguen lejos de las necesidades reales de la gente.

Nunca vi a Nano Petersen ni a su tío Pancho, a Jorge Silva y sus hijos, ni a mi colega y su niña “quemando medio Chile”, destruyendo iglesias o saqueando tiendas del centro de Iquique. Ellos marchaban por convicción, por justicia, por un país mejor.

El presidente Sebastián Piñera, en esos días, reconoció la magnitud de la movilización y dijo:

“Todos hemos escuchado el mensaje. Todos hemos cambiado. Con humildad, con responsabilidad, con voluntad, tenemos que ser capaces de responder con hechos a ese mensaje”.

También la entonces ministra vocera de Gobierno, Carla Rubilar, reconoció el carácter transversal de la marcha de noviembre de ese año:

“Lo que vimos fue una manifestación pacífica, masiva, que nos interpela a todos. El Gobierno ha escuchado con atención y está trabajando para responder a las demandas ciudadanas”.

Estas declaraciones reflejaron un intento del Ejecutivo por reposicionarse frente a la presión social, aunque las tensiones internas y contradicciones marcaron los meses siguientes.

Hoy, a seis años, la derecha insiste en llamar “estallido delictual” al 18-O para deslegitimar sus causas sociales. Lo hace en un contexto electoral, tras el fracaso de los procesos constitucionales, para reforzar su relato de orden. Busca instalar que fue violencia organizada, no protesta legítima, y culpa a los partidos de izquierda, cuando esa movilización ciudadana fue espontánea.

Nano Petersen falleció el pasado 12 de octubre. Su tío Pancho, hace algunos años. Pero los recuerdo marchando por lo que creían: un Chile más justo.


En El Sol de Iquique creemos en estar siempre del lado de la gente y con los ojos bien abiertos sobre quienes toman decisiones. Pero también somos un medio pluralista: las opiniones que aquí se publican son responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan lo que piensa el diario.

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