mayo 26, 2026

Ingresar

mayo 26, 2026
inicionoticiasactualidadcultura popdeportesempresasopiniónpolíticatierra de campeonesalta suciedad

18

Ene

El Premio Nobel de la Paz, Machado lo pisotea | Nelson Mondaca I.

Creo tener todo el legítimo derecho de escribir mis pensamientos sobre el actuar de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025. Sin dudas, fue un acontecimiento que remeció los cimientos de la democracia venezolana. Se levantaron múltiples voces ciudadanas en contra de esta nominación de la Real Academia, toda vez que su lucha pacífica y liderazgo opositor a Maduro no trascendieron a otras esferas geográficas donde se estaban cometiendo atroces crímenes de guerra, como en Gaza.

Hoy se puede decir, sin temor a errores, que esas voces ciudadanas tenían razones para mostrar su disconformidad y rechazo. Más bien, este Premio Nobel funcionó como un aliciente y un poderoso apalancamiento para la oposición al régimen de Maduro.

El Presidente Donald Trump, quien también se postulaba a este galardón, quedó con los moldes hechos. Como decimos en nuestro lenguaje popular: “en las puertas del horno se quema el pan”. Desde mi punto de vista, tampoco se lo merecía. La guerra en Ucrania y en Gaza continúan; no se puede premiar a un mandatario que no tiene nada a su favor y que no ha conseguido avances, salvo incrementar su responsabilidad en el número de muertos en la humanidad.

Pero sigamos analizando este Premio Nobel. Hoy se puede asegurar que buscaba que la Unión Europea tuviera injerencia en los destinos petrológicos del país bolivariano con Machado en el poder. Donald Trump, que no busca hacerse el simpático con nadie ni cargar con países amigos —a quienes responsabiliza en parte de la crisis económica de EE.UU.— tomó el “toro por las astas” y procedió a invadir Venezuela, tomando prisionero a Maduro y a su esposa, hoy detenidos en Nueva York. De este modo, si la Unión Europea abrigaba proyectar sus vínculos en Venezuela, los naipes se dieron vuelta con el golpe a la mesa de Trump. Sorpresivo y cruzando la línea roja del derecho internacional.

¿Le gusta, amigo lector o lectora, cómo comenzó nuestro año 2026? Se abren las puertas al pensamiento libre, tolerante y distinto. En este medio de comunicación digital y regional, se respeta su opinión.

Un Premio Nobel es una honrosa mención mundial para quienes, en diversos ámbitos profesionales, políticos y científicos, han logrado metas que mejoran la calidad de vida y prolongan la existencia humana. Desde 1901, la Real Academia Sueca ha premiado a quienes sobresalen en la lucha por la paz, la literatura, la economía y la medicina.

En Chile nos enorgullece tener dos Premios Nobel de Literatura que elevaron nuestro idioma: Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Cada uno con un estilo particular, fieles a sus convicciones, brillantes e inspiradores. Ambos murieron sin dejar heridas en otros seres humanos.

Pero M. Corina Machado tiró por el suelo el mencionado Nobel. No se puede “regalar” un Premio Nobel. Es una ignorancia mayúscula y aterradora. Denota una falta de respeto y valores culturales increíblemente decrépitos. Y explica por qué, el 28 de julio de 2024, no asumió ser la candidata presidencial contra Maduro, dejando al veterano Edmundo González Urrutia como rostro principal de la campaña, ocultando en él su verdadero interés de poder.

Digamos las cosas como son: este galardón no puede ser transferido. Solo la Real Academia puede designarlo. Por lo tanto, el Presidente Donald Trump seguirá sin este Premio Nobel. Lo cierto es que Machado ahora se queda sin la medalla del galardón y tampoco con el poder político en Venezuela. ¿Habría hecho lo mismo si Vladimir Putin hubiese sido el raptor de Maduro? Nobleza obliga: debió renunciar a la postulación cuando supo que Trump estaba entre los candidatos. Raya para la suma: Trump debe seguir haciendo méritos reales para estar entre los postulantes al Nobel.

Nota al paso: la FIFA ya le había entregado un “Premio de la Paz”. Parece un chiste fome del principal organismo del fútbol internacional, ad portas del próximo mundial. Nada que ver; el fútbol sigue dando sorpresas.

Último punto. Me apremia expresar unas palabras sobre la medida de ITI de reducir sus operaciones portuarias. El alcalde Mauricio Soria salió en defensa de la actividad comercial y productiva de nuestra ciudad. Por mi parte, aclaro: no se puede culpar a los cargadores de Zofri por la congestión de contenedores en la zona administrada por ITI. Algo aquí no cuadra. No es mi ánimo entrar en controversias.

Lo importante: hablamos de más empleo y crecimiento, pero no podemos entrar en una fase de recesión y paralización de importaciones. Esto afecta peligrosamente toda la actividad de Zona Franca. A la vez, todas las autoridades regionales han trabajado por impulsar el corredor bioceánico Capricornio. Bajo el escenario actual, creo que estamos desencajados y equivocados. Las políticas deben ser realistas; sector público y privado deben unir estrategias y hacer sinergias si queremos competir en la era portuaria actual.

¿No será tiempo de pensar en otro puerto a lo largo de nuestra ciudad? Existen otros puertos en la región. Entonces, ¿qué nos impide abordar seriamente un nuevo proyecto portuario regional? ¿El centralismo, la falta de compromiso político o la ausencia de recursos? El problema de ITI debe servir para ampliar nuestra mirada hacia los problemas estructurales de la actividad portuaria de Iquique.

Pongamos los pies sobre la tierra y manos a la obra. Gracias.

Nelson C. Mondaca Ijalba


En El Sol de Iquique creemos en estar siempre del lado de la gente y con los ojos bien abiertos sobre quienes toman decisiones. Pero también somos un medio pluralista: las opiniones que aquí se publican son responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan lo que piensa este medio.

Comentarios

Deja el primer comentario

ingreso de usuario

Google reCaptcha: Clave de sitio no válida.