Estados Unidos confirmó la incautación del petrolero Marinera, anteriormente conocido como Bella 1, tras una persecución marítima que se extendió por casi tres semanas en el Atlántico Norte. La operación fue ejecutada por la Guardia Costera estadounidense en virtud de una orden emitida por un tribunal federal, según informó CNN Chile, citando a The New York Times.
El buque, vinculado históricamente al transporte de crudo venezolano, intentó evadir la captura mediante diversas maniobras. Durante su huida, la embarcación “pintó una bandera rusa en su costado, modificó su nombre y cambió su matrícula a rusa”. El petrolero incluso había repelido un intento de abordaje en diciembre, antes de internarse en aguas del Atlántico.
La operación se llevó a cabo pese a reportes de que Rusia habría desplegado un submarino para escoltar al buque. CNN Chile señala que “la operación ocurrió pese a reportes de que Rusia envió un submarino para escoltar al petrolero tras solicitar a Washington que detuviera la persecución”.
MOSCÚ
Rusia acusó a Estados Unidos de violar el derecho marítimo internacional. En un comunicado citado por El Economista, la autoridad afirmó: “De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, la libertad de navegación se aplica en alta mar y ningún Estado tiene derecho a utilizar la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados”. Moscú también aseguró haber perdido contacto con el Marinera tras el abordaje estadounidense.
El caso se enmarca en la estrategia de Washington para frenar el transporte de petróleo sancionado desde Venezuela, Rusia e Irán.













