Con profundo pesar, la comunidad tarapaqueña despide a Jaime Godoy Henríquez, quien falleció producto de un paro cardíaco. Su partida deja un vacío en la memoria colectiva de quienes transitaban por la ex Oficina Victoria, donde por años mantuvo vivo el espíritu pampino.
Jaime fue un hombre de esfuerzo y generosidad. Instalado con su stand “El Rotito” al costado de la carretera, frente a la bencinera de la ex Oficina Victoria, ofrecía desayuno, almuerzo, once y comida a los camioneros y viajeros que se detenían en el lugar. Su atención cálida y constante convirtió su puesto en un punto de encuentro y descanso para muchos.
Incluso después de la paralización de la ex Oficina Victoria, Jaime continuó brindando sus servicios, manteniendo viva la tradición y el vínculo con la tierra que lo vio crecer. Su compromiso con la comunidad y su presencia cotidiana lo hicieron parte inseparable del paisaje pampino.
Jaime siguió viviendo en Victoria, aferrado a sus raíces, hasta el último día. Hoy, su historia queda grabada en el corazón de quienes lo conocieron y compartieron con él momentos de camaradería y sabor.













