Los incendios forestales en el sur de Chile siguen dejando un panorama complejo. Las autoridades mantienen en 19 el número de personas fallecidas en las regiones de Ñuble y Biobío, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando en los focos activos.
Hasta ahora, se contabilizan más de 1.500 personas damnificadas y 630 que siguen en albergues. La cifra de viviendas afectadas aún se está evaluando, pero ya se habla de más de 320 casas destruidas.
En cuanto a evacuaciones, el número acumulado supera las 50 mil personas desde que comenzó la emergencia. Las alertas SAE, que el fin de semana llegaron a 41 en simultáneo, hoy se reducen a una sola, aunque el riesgo de reactivación sigue siendo alto debido al viento y las altas temperaturas.
El incendio más complicado sigue siendo “Trinitarias”, en Concepción, que ya arrasó más de 10 mil hectáreas.
El Gobierno mantiene el Estado de Catástrofe en Ñuble y Biobío, junto con toques de queda en Lirquén, Penco, Nacimiento y Laja. El presidente Gabriel Boric y parte de su gabinete se trasladaron a la zona para coordinar directamente la respuesta.
Las condiciones climáticas no ayudan: calor, viento y baja humedad siguen siendo un cóctel que dificulta el trabajo de brigadistas y bomberos.
La emergencia no ha terminado, pero el escenario —al menos por ahora— muestra una contención mayor que en los días más críticos.













