Aries: acuérdate de Vallejo cuando lloriquees: “Yo nací un día / que Dios estuvo enfermo. / Todos saben que vivo, / que soy malo; y no saben / del diciembre de ese enero. / Pues yo nací un día / que Dios estuvo enfermo”.
Tauro: Rimbaud te lo viene diciendo hace rato: “Escuchemos la confesión de un compañero de infierno: ‘Oh, divino Esposo, mi Señor, no rechaces la confesión de la más triste de vuestras siervas. Estoy perdida. Estoy ebria. Estoy impura. ¡Vaya vida!’”.
Géminis: este texto de Clarice Lispector (si no existiera habría que inventarla) les va como anillo al dedo a los de este signo: “Hay cosas indestructibles que acompañan al cuerpo hasta la muerte, como si hubieran nacido con él. Y una de ellas es lo que se creó entre un hombre y una mujer que vivieron juntos ciertos momentos”.
Cáncer: deja de quejarte. Me recuerdas al Kafka de Carta al padre: “Yo habría necesitado un poco de tu aliento, un poco de tu amabilidad, que mantuviera ligeramente abierto mi camino, y tú en cambio me lo obstruías, con la buena intención ciertamente de que yo eligiese otro camino”. ¡Amáchate!
Leo: acuérdate de los tuyos y tuyas. Y acuérdate de la Mistral: “Ven, hermano, ven esta noche / a rezar con tu hermana que no tiene / hijo ni madre ni casta presente”.
Virgo: eres como un verso de Celan, nadie te entiende: “Habrá una pestaña, / vuelta hacia adentro de la roca / templada por lo implañido, / el más fino de los husos”.
Libra: mira lo que te encontré: “el deseo es un lugar que se abandona / la verdad desaparece con la luz / corre – ve – y – dile”. Por si acaso, los versos son de Blanca Varela el verso. Anda a leer más.
Escorpio: la escritora Djuna Barnes te conoce mejor que tus amigas: “Ella parecía saber poco o nada del cinismo o de la risa, ese segundo caparazón en el que refugia el ser cuando es desarmado”.
Sagitario: lo que te iba a decir lo que escribió mejor la María Luisa: “Y supo de una alegría a la par grave y liviana, sin nombre y sin origen, y de una tristeza resignada y rica de desordenadas sensaciones”.
Capricornio: te dejo solo o sola con Pessoa: “Si de lo que comes, dijeses, ‘esto es lo que poseo’, yo te comprendería. Porque sin duda lo que comes, lo incluyes en ti, lo transformas en materia tuya, lo sientes entrar en ti y pertenecerte. Pero tú no empleas la palabra ‘posesión’ para hablar de lo que comes. ¿A qué llamas tú poseer?”.
Acuario: de perilla te vienen estos versos de Safo (¿Cuánto le debemos a ella?): “si la ira te revuelve el pecho / vigila la caprichosa lengua”.
Piscis: ninguna razón específica han hecho que piense en estos versos del Pancho Quevedo: “Si no temo perder lo que poseo, / ni deseo tener lo que no gozo, / poco de la Fortuna en mí el destrozo / valdrá, cuando me elija actor o reo”.













