PERICOTE
Hoy no es un viernes cualquiera. Hoy es el Viernes Sagrado de la cebada fermentada: el Día Internacional de la Cerveza.
Desde 2007, cuando unos californianos decidieron que la cerveza merecía su propio feriado (porque el alma se hidrata también, ¿cierto?), cada primer viernes de agosto nos invita a alzar el vaso por esta bebida que ha acompañado a la humanidad desde que alguien dijo “¿y si dejo que esto se fermente a ver qué pasa?”
La cerveza tiene más años que tu abuelita contando anécdotas. Desde los sumerios en el 5.000 A.C., pasando por los egipcios que creían que era regalo de los dioses, hasta los monjes europeos que se la tomaban como parte del desayuno (¡por eso rezaban tanto, claro!). Ha sido alimento, medicina y excusa para socializar. Napoleón tenía vino. Los vikingos, hidromiel. Pero el pueblo… el pueblo tenía chela.
CHILE
En Chile, la cerveza llegó de la mano de inmigrantes alemanes en el siglo XIX y encontró terreno fértil para hacerse famosa. De Valdivia a Quilicura, se fundaron fábricas que aún hoy producen birra como si fuera oro líquido. Con los años surgió la industria artesanal, y hoy tenemos más variedades que excusas para irse del trabajo temprano un viernes. Y ojo: no hay región sin su sello. En el norte, refrescante como un atardecer en Iquique. En el sur, oscura y robusta como la lluvia en Puerto Montt.
Y sí, los chilenos tenemos un léxico digno de estudio cuando se trata de nombrar a la cerveza. Desde la clásica “chela”, pasando por la “pilsen” (aunque no sea necesariamente ese estilo), la internacional “birra”, la coqueta “agüita rubia” o el poético “néctar de los mortales” que más de algún poeta lanza en un bar de Bellavista.
Porque sí, hoy celebramos, nos reímos, recordamos que hasta en los peores días una cerveza bien servida puede unir amigos, relajar tensiones, y hasta inspirar alguna declaración de amor (o al menos un karaoke valiente). Pero ojo, amigas y amigos: la cerveza alegra si se toma con cabeza. Disfrute, celebre, pero no maneje. Que la buena onda nunca se sirva en exceso.













