A principios de los años sesenta, Patricio Manns escribió y publicó Arriba en la Cordillera, una canción que no solo marcó el inicio de su carrera como cantautor, sino que se convirtió en símbolo de la Nueva Canción Chilena y en una de las piezas más poderosas del repertorio nacional.
La historia detrás del tema es tan intensa como su letra. Manns la compuso en una noche, inspirado por recuerdos personales y por una experiencia vivida en la precordillera de Los Ángeles, donde se refugió tras un episodio familiar que lo llevó a huir a caballo. Allí conoció la vida dura de los arrieros, hombres que cruzaban la montaña para sobrevivir, incluso robando ganado argentino para traerlo a Chile.
La canción narra la historia de un padre pobre que, empujado por la necesidad, roba animales y es perseguido por cuatreros. Nunca vuelve. Su hijo, años después, cruza el mismo paso cordillerano, sin saber dónde quedaron los restos de su padre. La letra es desgarradora:
“Pero el viento nomás sabe
dónde se durmió mi viejo
con su pena de hombre pobre
y dos balas en el pecho.”
Más que una canción, Arriba en la Cordillera es una crónica poética de la desigualdad, una elegía a los olvidados de la montaña, y un retrato de la crudeza rural chilena. En 2009 fue elegida como la mejor canción chilena de todos los tiempos en el Festival del Huaso de Olmué.













