EL MARTILLO
Frase recurrente de muchos jóvenes al referirse a los temas políticos y, todo lo que tenga que ver con la autoridad en general.
Los jóvenes irreverentes, hoy están comprendiendo que para cambiar el sistema, primero hay que ser parte de él, para desde su interior conocer cómo se manejan estas complicadas y hasta turbias instituciones políticas.
Para los jóvenes la clase política no tiene distinción de partido ni tendencia, se sienten desilusionados y no logran comprender como al estar en campaña prometen cambiar el sistema y lograr igualdad, justicia social y bla, bla, bla, bla , un sinfín de promesas que al llegar al poder no se cumplen.
Pues hoy se interesan y participan, ¿esto lograra tener la fuerza necesaria para generar un recambio en la política? ¿Los viejos dinosaurios les cederán un espacio? ¿O Cómo hasta ahora se les dejara de lado al momento de las decisiones finales?
La buena política nace desde la diversidad, y para eso se necesita equidad, la fuerza de la juventud con una buena mezcla de experiencia nos debe dar como país la savia necesaria para producir los cambios que nuestra sociedad necesita para salir de los contubernio, Comisiones, interpelaciones, padrinos, pitutos, y recomendados, que es lo que hoy impera.













