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Feb

La Banda del Litro (músicos de pueblo) | @plumaiquiqueña

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Cabe destacar que, en los pueblos del interior, toda la vida ha existido bandas de bronce y de lakitas. El término “Banda del litro” aparentemente se ha constituido en un genérico para designar a este tipo de agrupación de músicos.

En Iquique sólo había dos bandas musicales: las castrenses del «Regimiento Granaderos» y del «Carampangue». Sin embargo, se necesitaba, una para las fiestas populares, carnavales, romerías, entierros, veladas deportivas y espectáculos. Dada la razón de invitar al público iquiqueño a las proyecciones del cine mudo, surgió hace muchos años la «Banda del Litro», la cual se conformaba con músicos retirados de las mencionadas bandas militares, sobre todo de la del Granaderos.

El nombre de la banda nace, toda vez que acostumbraban visitar «La Recova» (Mercado Municipal del Iquique, casona de pino oregón, de dos pisos, ubicada donde hoy está Ripley), con el fin de aplacar la sed después de una larga sesión de música. Cierto día un curioso ve allí a los integrantes de la única banda civil de la ciudad, sentados en una mesa, sobre la cual era visible una botella de vino. A ese curioso se le ocurrió decir en voz alta: Miren, «La Banda del Litro».

Desde entonces la agrupación musical fue identificada como tal, de una vez y para siempre. Aunque por supuesto esta nominación nunca fue oficializada por la banda y nunca tuvo la plena simpatía de sus integrantes, pero así la ha llamado Iquique, con todo el cariño durante casi un siglo, de hecho, jamás ha tenido otro nombre.

Con estos antecedentes, «La Banda del Litro» se convirtió en la agrupación musical de más larga trayectoria de nuestra ciudad. Músicos y hombres humildes. Gente que le tocaba a los bailes religiosos cada 16 de julio. Músicos que aprendieron el arte a fuerza a puro esfuerzo y talento.

La historia del boxeo iquiqueño por dar un ejemplo no se puede relatar sin mencionar a la «Banda del litro», ni se puede comentar la vida de esta sin señalar al boxeo, es una relación inversamente proporcional. Imposible, para el que bajaba al centro, un sábado por la noche o en la víspera de un feriado, no asociar “La Banda del Litro» con una velada boxeril. Se recuerda que a un lado de la puerta principal de la desaparecida «Casa del Deportista» y casi pegados a la gris pared de ésta, los músicos, al guiño del trompetista, o de una contraseña silenciosa, sin decir “agua va», le daba el vamos a cuantos ritmos posibles.

bandita del litroNo paraban de tocar en las esquinas, en los cines, relataba don Ernesto Torres, quien con más de 70 años en la banda se convirtió en el integrante más antiguo, merecidamente era el alma de ella. Comenta que cuando los subían a un camión, este portaba letreros y dibujos de la película que se estaba exhibiendo, daban vueltas por Iquique, tocando y llamando la atención del público.

Para los integrantes más jóvenes, la banda ya no era la misma, sin la presencia del Sargento Ernesto Torres, pues él toda su vida ha estado en la banda. Sí la banda existió durante tantos años sostienen, es por la personalidad carismática del Sargento.

Es Imposible olvidarlos, bastaba escucharlos con «La marcha de los Santos» del gran Louis Armstrong, y como el sonido de la trompeta despertaba tantas emociones. Imposible olvidarlos camino al cementerio, y estremeciéndome el cuerpo entero con la partitura final de la despedida. Imposible olvidar el funeral del querido Chicote en calle Vivar con Tarapacá, donde la banda del litro en complicidad con los camioneros, sabían que se estaba haciendo el muertito, menos el público llorando a moco tendío por el fallecido. Y cómo a él le gustaba asustar a la gente, se levantó de un santiamén, poniéndose a bailar una cumbia, generando risas por doquier. ¡Puta que me gusta el wuebeo ! Replicaba sin pelos en la lengua al mundo entero.

La Banda del Litro son parte del cancionero popular, de la historia boxeril, parte integrante del patrimonio local y del corazón doliente en las puertas del cielo.

Después de este relato, a mis amigos y familia, pido que cuando llegue la hora de mi partida me acompañé «La banda del litro» para seguir los pasos de los aguerridos pampinos, e iquiqueños de tierra y mar.

 

Agradecimientos a un músico con más de sesenta años de trayectoria en la vida artística iquiqueña.

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