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03

Abr

La cruz del cerro Esmeralda: la historia de los vecinos que levantaron una tradición iquiqueña

JCN

Para muchos, en estos días la cruz del cerro Esmeralda vuelve a ser protagonista del peregrinaje de cientos de iquiqueños durante Semana Santa. Pero detrás de esa imagen tan arraigada en la tradición local hay una historia que el tiempo fue dejando en silencio: la de un grupo de vecinos de la calle Galvarino que, a pulso, levantaron el hito que hoy todos miran sin saber quiénes lo hicieron posible.

En abril de 1983, un grupo de habitantes de la población Caupolicán decidió concretar la idea de instalar una cruz visible desde toda la ciudad. Lo primero fue gestionar los permisos: el 25 de abril enviaron una carta al gobernador provincial, coronel Rubén Rojas; luego al obispo José del Carmen Valle y al alcalde subrogante de ese año, Luis González Carvajal.

En esa carta explicaban su motivación de la propuesta nacida del dirigente Fernando Álvarez.

: “…la idea es instalar una cruz en el día 3 de mayo 83 en el cerro (Esmeralda) para que a la vista por toda la ciudad de Iquique renovemos con más fuerza nuestra fe en Dios y nos acerquemos más a Él, en estos instantes en que el mundo está pasando por una crisis”.

Con la aprobación en mano, el grupo comenzó a trabajar. La empresa eléctrica Eliqsa (hoy CGE) donó dos postes —o, como dicen los iquiqueños, “palos de poste”—, recuerda Mario Salazar, uno de los jóvenes que participó en la instalación. Tenía 23 años y señala que la iniciativa surgió entre los vecinos de la calle Galvarino, a la altura del 1700. “Esto tuvo el apoyo del Club Unión Galvarino y lleva ese nombre porque antes Céspedes y González se denominaba ‘Unión’”, comenta.

ZIGZAG

El grupo, en el que también participaba el vecino Darko Marinovic, debía ahora enfrentar la parte más dura: subir los postes hasta la cima del cerro. “En ese tiempo no estaban las cosas como están ahora para subir. Antes era irse en un camión grande y llegar a Alto Hospicio por los ‘Zigzag’, y de ahí nos llevamos al hombro los dos postes de luz que nos habían donado para hacer la cruz. Nos fuimos caminando por la primera línea del tren, donde todavía estaban los rieles”, relata Salazar.

El tramo final fue el más complejo. Al llegar a la altura de la cima, la empinada ladera hacía casi imposible avanzar. “Esa fue la parte más difícil para llegar a la cumbre. Nos acostamos de espaldas y subimos los postes a pulso, y así llegamos con los maderos para comenzar a instalar la cruz”.

El trabajo tomó varios días y contó con el apoyo de los vecinos del sector, especialmente de la esposa de Mario Salazar, Patricia Segovia quien esperaba al grupo con café o té cuando bajaban agotados. “Nosotros subíamos el día lunes, martes, y los que trabajábamos subíamos a las 6 de la tarde. Llegábamos del trabajo e íbamos al cerro. Y cuando llegábamos, las señoras del barrio nos estaban esperando con té, con café, con bebidas”.

AGUA

Darko Marinovic, que entonces tenía 13 años, era el encargado de llevar agua al grupo que trabajaba en la cima del cerro instalando la cruz de madera. “Bajaba al pasaje a buscar agua dos o tres veces al día. Bajar no costaba nada: en diez o quince minutos ya estaba en la calle. Pero la subida… la subida me tomaba cuarenta minutos hasta llegar donde estaban trabajando los vecinos”.

Marinovic recuerda también el apoyo de numerosas familias: Candia-Bernal, López, Ballesteros, Segovia, Castillo, Fanola, Sciaraffia, Lobos, entre otras.

El esfuerzo se coronó en mayo de 1983, cuando la cruz quedó finalmente instalada. Después de eso, el grupo entregó la posta del mantenimiento a Los Alpinistas de la Cruz.

Hoy, a 43 años de aquella hazaña, los vecinos de Galvarino sienten que fueron protagonistas anónimos de un hito que el tiempo terminó por invisibilizar, pese a que su trabajo dio origen a una de las tradiciones más reconocidas de la Semana Santa iquiqueña. Su cruz sigue ahí, firme, mientras los nombres de quienes la levantaron se fueron perdiendo en la memoria colectiva. Pero ellos recuerdan, y saben que esa historia también les pertenece.

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