Wladimir Astudillo Castillo – SEREMI de Minería de Tarapacá.

El oro blanco, como popularmente ha sido conocido el litio, se ha convertido en un recurso estratégico dentro del mercando nacional e internacional. Su creciente demanda, impulsada por la abrumante expansión de la industria (p. ej., baterías de ion-litio, las cuales son utilizadas en dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos) y la relevancia que este presenta dentro de las políticas gubernamentales (p. ej., energías renovables o economía baja en carbono) lo convierte en un elemento geopolítico de gran interés por parte de diversas naciones.
En el panorama global, Argentina, Bolivia y Chile constituyen el Triángulo del Litio, una región que alberga el 66% de las reservas mundiales de este mineral. En este contexto, los aspectos geopolíticos y económicos globales han condicionado a que nuestro país desempeñe un papel crucial dentro del Triángulo del Litio, y en este sentido no sólo se hace alusión a sus vastas reservas, sino tambien a su posicionamiento como uno de los principales productores y exportadores mundiales, con capacidad de influir en el mercado global. Sin embargo, poco nos hemos cuestionado ¿qué haremos después de extraer el litio? o ¿cuál es el fundamento logístico para distribuir y exportar el litio? Y más importante aún, ¿cómo la región de Tarapacá podría jugar un rol clave en el mercado mundial del litio?
Si analizamos el escenario que enfrenta la región de Tarapacá, podemos mencionar que nuestro territorio (desde Tilviche hasta el Río Loa) técnicamente carece de estudios geológicos detallados que permitan estimar la potencialidad y el interés económico que podrían tener hipotéticos yacimientos de litio. Sin embargo, nuestra región se vislumbra como un actor relevante en el desarrollo y en la proliferación de la industria del oro blanco. En este sentido, no hago alusión a la concentración de las hipotéticas reservas, sino a la ubicación geográfica que ocupa nuestra región, ya que la puesta en marcha del corredor bioceánico es una oportunidad extraordinaria para la actividad minera del litio. En primer lugar, porque los puertos de Tarapacá configuran la ruta más corta y reducida en tiempo de viaje y dinero hacia los principales compradores de litio: China, Japón y Corea del Sur. Además, considerando el crecimiento de la demanda del litio, nos hemos cuestionado ¿Por dónde se distribuirá el litio de Bolivia, considerando que es uno de los países con mayor reserva de litio y cuya minería se encuentra en una etapa incipiente?
Si se hace omisión de que en la actualidad nuestra región no posee un escenario próspero para explotar litio, su ubicación privilegiada estimula el fortalecimiento y posicionamiento de nuestra región y país a nivel global, acentuando materias de logística ligadas a la distribución del litio y la agregación de valor dentro de la cadena de suministro del litio, factores relevantes para la generación de empleos y en la estimulación de la economía local y nacional. Por lo tanto, buscar un acuerdo urgente entre los actores relevantes de la región, que permita consolidarnos como un personaje principal dentro del mercado mundial del litio, interactuando como un actor logístico y que aporta valor agregado, se hace primordial.













