
Este jueves, se llevó a cabo el lanzamiento del Video Preventivo Terremoto/Tsunami 2024, en el marco del próximo Simulacro de Terremoto y Tsunami del Borde Costero de la región de Tarapacá. Fue una jornada enriquecedora, donde destacados profesionales vinculados a la gestión de riesgos compartieron sus perspectivas y experiencias. Sin embargo, a pesar de la calidad y profundidad de las intervenciones, muchos sentimos que aún queda mucho por hacer.
El mensaje principal que quiero destacar es que ningún esfuerzo será verdaderamente efectivo si no trabajamos de manera conjunta. La protección civil es una responsabilidad compartida que requiere la participación activa de autoridades, técnicos y la comunidad. Sin la colaboración y el compromiso de estos tres actores, los esfuerzos serán insuficientes. Ayer, las preguntas y comentarios de los asistentes dejaron claro que, aunque hemos avanzado, todavía existe la percepción de que se puede y debe hacer más, especialmente desde las bases.
Hoy, observo con optimismo un Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) empoderado, con funcionarios altamente capacitados y comprometidos. Este compromiso es crucial en el servicio público, especialmente en áreas tan complejas como la gestión de riesgos naturales y antropogénicos. Nuestra prioridad debe ser minimizar las pérdidas, recuperar la normalidad lo más rápido posible y reconstruir con las lecciones aprendidas, asegurándonos de que no se repitan los mismos errores.
Es fundamental recordar que los desastres no son naturales; son el resultado de decisiones humanas. Cuando construimos de manera inadecuada, en lugares inapropiados, el impacto recae principalmente en los más vulnerables. Por eso, es vital que nuestras acciones hoy estén orientadas hacia un desarrollo sostenible que no condene a las futuras generaciones a vivir malas experiencias por nuestra inacción o desorganización.
La invitación es clara: unámonos en este esfuerzo compartido. Solo así podremos construir una comunidad más segura y resiliente, preparada para enfrentar y superar los desafíos que nos plantean los desastres.













