julio 19, 2024
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Ene

Leoncio Inocencio Piñiñuri un iquiqueño adoptado pero “neto”

Leoncio Inocencio Piñiñuri llegó a Iquique en 1968, luego de viajar durante cuatro días y sus noches en El Longino. Su objetivo en la Tierra de Campeones era vender mercadería en la zona y luego regresar a Santiago. Su vida cambió al conocer Iquique; ya no volvió nunca más a la Vega Central de Santiasco. Piñiñuri, hoy es uno de los últimos artesanos en confeccionar velas en la festividades religiosas de La Tirana y del “Lolo” (San Lorenzo de Tarapacá). “Después de Iquique no hay nada más, en el sur tenis lluvia, la vida acá es buena, placentera. Tu vives la vida”, reflexiona Piñiñuri mientras bebe una cerveza. En Iquique conoció a la mujer que acompaño sus días hasta hace cuatro años. “Mi vieja murió de cáncer. Y años antes habíamos perdido a nuestro único hijo”. Piñiñuri reconoce que las fiestas de fin de año lo deprimen, así que las vísperas de navidad y año nuevo los pasó vendiendo flores en el Cementerio 3 el puerto glorioso. “Los pasé vendiendo en el cementerio y me fue como el hoyo”, ríe al recordar. Leoncio Inocencio ha sido testigo en vivo y en directo de algunos acontecimientos ocurridos en Iquique Glorioso. Además de ser amigo del alcalde Jorge Soria desde los años sesenta. Uno de los hechos que impactó a Piñiñuri fue el golpe de estado en 1973. En ese tiempo vendía frutas y verduras en un carro que estacionaba en Tarapacá con Amunátegui. El 11 de septiembre mientras los iquiqueños regresaban a sus casa para respetar el toque de queda, Leoncio Inocencio decidió quedarse con su carro en la calle. -Como las cinco de la tarde, ya no había gente en las calles, cuando llega una patrulla de milicos. -Y voh ¿qué hacis acá?, me preguntó el oficial a cargo de la patrulla. -Toy vendiendo, respondí. -¿No sabís que hay toque de queda? -No sé por señor, yo soy analfabeto. No sé leer ni escribir y no sé lo que es toque de queda. -Es un estado de sitio, nosotros estamos mandando aquí -respondió el uniformado y le pidió la identificación-¿No sabí leer? dame tu permiso- el militar lee mi nombre- “Leoncio Piñiñuri”. ¿Oye indio de a dónde eres? -Soy del sur. -El milico me pidió la dirección y me acompañó con el jeep a mi casa, en mi casa no la podían creer que los milicos habían escoltado mi carro con verdura (ríe). Piñiñuri, al final de la conversación y evocar momentos de su vida en el puerto heroico, dice estar agradecido de la Tierra de Campeones. “Si ahora estoy solo, eso lo equilibro con los amigos que tengo en Iquique,”.]]>

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