El Ministerio de Salud confirmó este 18 de diciembre la llegada a Chile del subclado K de la influenza A(H3N2). El hallazgo fue realizado por el Instituto de Salud Pública (ISP) en muestras analizadas en el país.
Según la autoridad sanitaria, esta variante “se ha expandido en más de 30 países y se caracteriza por ser más transmisible, aunque no se ha observado mayor gravedad clínica ni aumento de hospitalizaciones”.
La noticia no sorprende del todo: en Perú y Bolivia ya se había declarado alerta epidemiológica por el aumento de casos, y en Brasil y Reino Unido se reportaron brotes importantes.
Los síntomas son los mismos de la influenza estacional: fiebre, decaimiento, tos y malestar general. El contagio ocurre principalmente por gotitas respiratorias al toser, estornudar o hablar, y por contacto cercano.
El Ministerio de Salud anunció un Plan Integral de Vigilancia y Diagnóstico, reforzando la secuenciación genómica, y evalúa adelantar la campaña de vacunación 2026, que normalmente comienza en marzo. La recomendación oficial es clara: “La vacunación sigue siendo la mejor herramienta para prevenir enfermedad grave, hospitalización y muerte”.
En resumen: la llegada de esta variante no implica un escenario más grave que la influenza habitual, pero sí exige vigilancia activa y vacunación oportuna.













