lunes - 02/08/2021

N U E V A C O N S T I T U C I Ó N (Columna de opinión Gonzalo Vallejo)

N U E V A C O N S T I T U C I Ó N (Columna de opinión Gonzalo Vallejo)

Por GONZALO VALLEJO LEGARRETA

No presentar el Proyecto Constitucional hubiera sido un grave problema político y un signo de inconsecuencia programática para el Gobierno saliente. La actual constitución que nos rige, a pesar de algunas enmiendas, es espuria desde su origen, pues fue producto de un régimen no democrático y redactada, a medida de la dictadura militar, por ideólogos gremialistas expertos en Derecho Constitucional, deberá ser cambiada por una Nueva Constitución y la anterior sepultada y olvidada en el cenotafio más triste de nuestra historia política.
El Proyecto Constitucional enviado por Michelle Bachelet al Poder Legislativo para su estudio y discusión, basado en una importantísima participación ciudadana, hay que interpretarlo fundamentalmente como una Carta primigenia que emana de la soberanía popular como atributo esencial de una democracia estable y participativa que, sin duda alguna, podría ser mejorada de acuerdo a un diálogo fructífero y unitario por el bien común del país.
Hay que insistir, más que todo, en la unidad permanente y consecuente de la Izquierda para no defraudar los anhelos trascendentes y justos de la voluntad mayoritaria. Para ratificar la unidad está el gran legado de la Presidente Bachelet quien entrega hoy domingo un Chile mucho mejor, más solidario y más equitativo.

[quote]Esta Nueva Constitución deberá ser ratificada por un plebiscito bien estructurado institucionalmente y con la mayor participación ciudadana. [/quote]

Culmina su mandato con este Proyecto Constitucional que la dejará instalada como una gran lideresa en la historia política chilena y con un trabajo refundacional que nadie podrá discutir, ni siquiera con los errores cometidos por la falta de unidad de los partidos que conformaron la Nueva Mayoría y que son, por lo tanto, errores merecedores de una profunda autocrítica. Esta Nueva Constitución deberá ser ratificada por un plebiscito bien estructurado institucionalmente y con la mayor participación ciudadana. Nadie podrá poner en duda la génesis democrática y legitimidad de esta Nueva Constitución, pues existieron los canales adecuados de participación social.
El gobierno de derecha jamás podrá equiparar el gran trabajo realizado por Michelle Bachelet junto a un grupo de grandes y leales colaboradores. La derecha no podrá respetar los derechos que la ciudadanía ha adquirido en la gestión recién finalizada, pues no sabe interpretar el sentir mayoritario del pueblo. La derecha no puede poner óbices a este proceso constituyente, pues por esencia es absolutamente democrático.

Sabemos que la derecha sólo mira su propio bienestar económico por su carencia de perfiles éticos y preceptos morales. Su fin último es sólo acumular dinero, a través de una política turbia e ilícita. Siempre estuvo ligada, de una u otra forma, a una dictadura irracional y su complicidad con aquel nefasto régimen es innegable.

No hay credibilidad para este conglomerado político que gobernará. La Nueva Constitución deberá tener como meta ser definitivamente representativa de un pueblo que siempre ha estado subyugado a los intereses de aquellos que detentan el poder económico. La derecha simplemente no sabe que toda Nueva Constitución y que todo poder político emana del pueblo.

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