martes - 27/07/2021

Osorno ¡La entropía política al desnudo! (Columna Nelson Mondaca)

Osorno ¡La entropía política al desnudo! (Columna Nelson Mondaca)

Nelson C. Mondaca Ijalba


De los últimos acontecimientos ocurridos en el país, uno que está por encima de cualquier otro en mi humilde juicio, sin lugar a dudas es lo sucedido con el corte de agua que sufrieron los osorninos. Para ser sincero, después, de pensar en los hechos y en el actuar de los altos ejecutivos de la empresa concesionaria “Essal”, dejando por el suelo a las máximas autoridades políticas de la zona y del gobierno del presidente Sebastián Piñera; más que quedar perplejo, me surge en el acto la indignación brotando la idea de una condena máxima “La caducidad del Contrato de Concesión”.

Al investigar en el diccionario el significado de la palabra entropía, en los que están a mi mano, debo confesar que ninguno de ellos, se encontraba el vocablo. Claro, que de inmediato fui al internet y en Wikipedia, encontrando varias páginas acerca de su definición. Debo decir, que esta palabra estaba en mi memoria reciente, por la existencia de un libro con el nombre de Entropía “La reina del desorden”.

Creo innecesario entrar en otros menores detalles. La importancia radica, en cómo se empalma este concepto científico con la política. Aquí, uno descubre que la ciencia no tan solo opera en la física y química, sino que también en el ámbito social. Dichas leyes proceden en forma empírica a aplicarse de modo natural en nuestros sistemas de vidas y en el engranaje del Estado. Las sociedades evolucionan y se transforman según el punto de vista de las probabilidades.

Una última acotación sobre el citado concepto, desde, mi limitado conocimiento de la física. El paso del orden al caos, de lo sólido a lo líquido, la metamorfosis de la energía hacia el equilibrio, de lo más a lo menos y viceversa, se vinculan y enlazan para explicar los distintos comportamientos de nuestras sociedades. Solamente, insistir en una interrogante de la enciclopedia libre de internet: “¿Por qué ocurren los sucesos en la naturaleza de una determinada manera y no de otra manera?”.

En la presente crisis del agua en Osorno, hay cuestiones de la política que obligan al Gobierno tomar la debida distancia de la empresa concesionaria del recurso básico. Según las diversas fuentes de investigación, éste accidente del corte de agua bien pudo ser evitado, si la empresa hubiera actuado con la responsabilidad que demanda el bien público. A la luz de los antecedentes conocidos sobre el comportamiento de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, de los vínculos del actual presidente del Directorio de la empresa con la política del más alto nivel central, la designación de parientes y profesionales de confianza política en cargos de primera línea en una empresa privada; la figura de la falta de ética y la corrupción son inaceptables, digan lo que digan, las explicaciones agravan la falta.

De este modo, las verdades sobre las privatizaciones terminan revelando los vínculos de los negocios con la degradación de la clase política. La crisis del agua en Osorno dio la vuelta al mundo. Entonces, me arrodillo en medio de esta fusión, clamando “Todas las verdades se tocan”, recordando las palabras de Andrés Bello, allá por el siglo XIX, en el discurso de la fundación de la Universidad de Chile.
Los pilares de nuestra democracia administrativa y jurídica están en juego. Bastan, dos dedos de frente, para darse cuenta que la situación se desbordó, que raya en la figura de un atentado social masivo. Pues, se trata de un recurso vital de la existencia humana y que el mismo Estado tiene el primer deber de velar por su normal abastecimiento a la población.
Las multas y las compensaciones económicas que se le aplicarían a la empresa, son una parte del problema, sin embargo, lo grave de la conmoción ciudadana provocada, se asemeja a un atentado terrorista de la mayor magnitud humana, económica y de seguridad pública.
Entonces, en esta problemática del incumplimiento de contrato de concesión ¿Quién falló, el privado dueño del agua o el estado por hacer un negocio? O acaso ambos. ¿Tienen un grado de responsabilidad en un mismo o distinto grado? Los que estudian leyes sabrán las respuestas, pero, la ciudadanía en la actualidad está más informada, no es fácil, meterle goles de arco en arco. Se espera que las autoridades de gobierno nos muestren el rumbo del Estado y no se contradigan con más errores involuntarios. Porque, están caminando al borde de un precipicio, la ciencia de la entropía deja al desnudo los códigos de los políticos en el poder.

*Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.co

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