Antes de entrar al epicentro de mi columna, con vuestro permiso, me permito hacer un breve paréntesis para saludar a las personas que conforman la población de nuestra ciudad de Iquique, que celebró su aniversario N°146. Fueron varias las actividades que se desarrollaron para dar realce a esta fecha histórica. La I.M.I., con su alcalde Mauricio Soria y el cuerpo de concejales, como es costumbre, llevó adelante una serie de actos: el tradicional desfile, presentaciones artísticas masivas y otras importantes actividades religiosas y públicas. Todo culminó con la ceremonia especial de premiación de Hijos Ilustres y Ciudadanos Destacados. En general, nuestras autoridades regionales se desplegaron para respaldar este aniversario municipal. Lo mismo hizo la empresa Zofri S.A., con un saludo potente a la Ilustre Municipalidad de Iquique.
Por estos mismos días, en el plano personal, espero que no sea muy tarde para agradecer a Melissa y su esposo; a mis hijos Bastián, Ariel y David; a mis hermanos Alex, Omar y Adonis; y, por supuesto, a sus esposas y parejas, que junto a mi nieta Agustina me brindaron un momento de amor y alegría. Gracias también a todos mis amigos y amigas que se acordaron de este “abuelito”.
Entre tanto festejo, saludos y reuniones, recibí además con gran satisfacción la premiación de los 100 mejores Líderes Mayores del país, reconocimiento otorgado a don Patricio Sesnich Stewart en un evento organizado por la Pontificia Universidad Católica y El Mercurio. Creo que es un premio más que merecido y que llena de orgullo a nuestra ciudad. Fue un gran presidente del Directorio de Zofri, usuario histórico de esta palanca de desarrollo y un ser humano de grandes valores éticos y morales. Filántropo noble y anónimo, exitoso profesional de Aduanas, asesor de importantes compañías de energía medioambientalista y limpia, su gestión emprendedora le hace muy bien a nuestra ciudad y región.
Ahora sí, vamos al meollo de la presente columna. Estamos a la vuelta de la esquina de la segunda vuelta de la elección presidencial. Los días pasan rápido y próximamente tendremos a la persona —sea Jara o Kast— que dirigirá La Moneda. Para ser honesto, no da lo mismo quién sea nuestro Gobierno en el período 2026-2030.
Lo que representan ambas candidaturas es claramente contrapuesto. Incluso sus programas electorales reflejan visiones antagónicas sobre cómo enfrentar los problemas de la sociedad chilena. Hoy reflotan odios del pasado y emergen conflictos de intereses del presente. Al estudiar nuestra historia, encontramos episodios insólitos e incomprensibles cuando se trata de connacionales.
Los partidos políticos y sus respectivas coaliciones representan sectores sociales e intereses económicos. En nuestra sociedad coexisten castas que amasan fortunas inconmensurables. Esta parte parece de película de ficción, pero preferimos ignorarla porque nos coloca en posiciones incómodas de confrontación y enemistad. Recuerden que el ser humano es un animal político y la lucha por el poder es permanente. Ha dejado heridas profundas en nuestra humanidad: la esclavitud y los patrones, los peones y latifundistas, el proletariado y la burguesía capitalista son pruebas empíricas del mundo que nos toca vivir.
Pero quiero ser claro: no todo lo que brilla es oro puro. Nuestro Chile de hoy no es el del siglo XX. Ya no se habla de la “revolución en libertad” ni de socialismos. Tal vez nos quedamos en ese pasado, puede ser. Pero el mundo es otro y Chile también lo es. Vivimos la revolución tecnológica y nuestra economía no es ajena a ese desarrollo.
El mundo se mueve bajo este paradigma. Lo saben muy bien China, Rusia y Estados Unidos. Esta es la guerra vigente: quien posee mayor velocidad tecnológica domina el “maldito o bendito” mercado. Una guerra entre estas potencias armamentistas podría hacernos desaparecer del planeta. Por eso, resolver los conflictos con diálogo y democracia cobra tanto valor para nosotros, simples mortales.
El respeto a los tratados y convenios debería regirse siempre por normas superiores de confianza y dignidad humana. Son principios legales y constitucionales que no pueden ser violados por un mandatario de turno. El más grande no puede abusar de los más pequeños y mantenernos en el patio trasero. Chile tiene una economía muy dependiente, basada en la extracción de materias primas, limitada a los commodities. No se pueden pasar por alto los marcos legales y amarres económicos que condicionan nuestras importaciones y exportaciones.
Miren ustedes por qué murieron dos presidentes de Chile elegidos democráticamente: José Manuel Balmaceda y Salvador Allende. Su “pecado” fue nacionalizar el salitre y el cobre, respectivamente. Chile no fue mejor porque las fuerzas del poder económico y sus lazos con la política de derecha así lo impusieron por la fuerza.
Puedo estar equivocado, no sería raro. Pero estoy seguro de que los chilenos y chilenas quieren lo mejor de un nuevo Gobierno. Los trabajadores y trabajadoras no quieren retroceder en sus derechos fundamentales, que han avanzado con el sueldo mínimo y jornadas laborales que apuntan a las 40 horas semanales, alejándonos de la explotación. Lo mismo ocurre con pensiones más dignas y decentes, para que las personas mayores tengan bienestar en la última etapa de sus vidas.
En fin, se trata de avanzar y no retroceder. El crecimiento se construye con esfuerzo y con el trabajo humano de todos y todas; son el pilar del progreso de la empresa y el capital.
Finalmente, es cierto que hay problemas con la salud, la migración, la drogadicción y la delincuencia organizada. Claro que las soluciones importan mucho. Lo siento, señor Kast, no concuerdo con que se cierren las fronteras. Iquique depende del comercio y Zofri depende de sus fronteras.
Gracias.
En El Sol de Iquique creemos en estar siempre del lado de la gente y con los ojos bien abiertos sobre quienes toman decisiones. Pero también somos un medio pluralista: las opiniones que aquí se publican son responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan lo que piensa este medio.













